“Creerlo todo o negarlo todo, son dos fórmulas
muy simples que nos ahorran la necesidad de pensar, dijo el gran pensador
H. Poincaré. Precisamente, debemos estudiar, analizar, extraer, comparar
y entonces “pensar”... (ésta es la característica que hace al hombre
diferente del animal).”
Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
El Dr. de la Ferrière
en su extensa literatura, llena de citas bibliográficas (su libro “Yug
Yoga Yoghismo, Una Matésis de Psicología” por ejemplo,
contiene más de 1500 citas de autores contemporáneos y antiguos)
para dar al lector referencias con las cuales él pueda en su sincera búsqueda,
ampliar, desarrollar, amplificar, extender o acrecentar los temas tratados
por él en una forma sintética, en este sentido, él menciona en muchas
ocasiones al Dr. Alexis Carrel, como es el caso de la “Conclusión”
en la última parte de su libro “Los Propósitos Psicológicos”
Tomo IX “Medicina y Pseudo-Medicina”.
Pero, ¿quién fue Alexis Carrel?
Alexis Carrel (1873-1944), nació el 28 de junio de 1873, en
Sainte-Foy-les-Lyon, una aldea cercana a la ciudad industrial de Lyon,
hijo de un pequeño industrial lanero, quedando huérfano a los cuatro años
con dos hermanos más. Se gradúa como Médico Cirujano y se le otorga en
1912, el Premio Nóbel de Fisiología y Medicina, por el desarrollo en
1902 de una técnica de sutura de los vasos sanguíneos. Fue reconocido
por sus investigaciones sobre la conservación de órganos animales vivos
fuera del cuerpo (él decía que una célula con un medio ambiente y una
nutrición adecuadas se podía reproducir al infinito). Era muy escéptico
pero su vida cambia un 28 de mayo
de 1902, cuando Carrel va, como médico, en una peregrinación de enfermos
a Lourdes. En ese día es testigo de la curación milagrosa de Marie
Bailly, que tenía una peritonitis tuberculosa. En 1905 se desplazó
a Estados Unidos, donde permanecería hasta 1939, aunque sirvió en el ejército
francés durante la I Guerra Mundial. Trabajó en el Rockefeller Institute
for Medical Research (hoy Rockefeller University) de Nueva York. Escribe, L´homme cet inconnu (La incógnita del hombre), en 1934 donde sintetiza todas
sus ideas, también escribe: “La Conducta en la Vida” de la
cual el Dr. de la Ferrière también hace mención en su literatura, y
muchos otros textos científicos.
En su “Conclusión” él plantea la necesidad de una visón
de Síntesis (dice él que es: “la Llave de los Altos Estudios Científicos”)
que nos lleve al Conocimiento para lograr la Matésis y de presentar
siempre un enfoque no escolar, sino Iniciático del tema. Así, luego él
refuerza la idea con los escritos de Carrel, veamos:
"Los títulos empleados en
nuestros dos tomos (No. VIII: El Arte de Curar, No. IX Medicina
y Pseudo-Medicina) parecen inapropiados pero en realidad debe
verse una vez más el sentido con el cual encaramos el problema.
Nuestras exposiciones no deben tomar el giro escolar de un curso sobre una
rama limitada, sino permanecer en el espíritu de síntesis que
caracteriza nuestro dominio iniciático.
"No
tratamos aquí sino superficialmente algunas cuestiones, atrayendo sobre
todo la atención sobre la
manera como es preciso abordar el problema. Muy a menudo,
desgraciadamente, los investigadores se han refugiado sobre un solo plano,
perdiendo así el beneficio de una visión integral; recordemos que todas
las partes de las Ciencias (matemática, física, química, etc...) se
componen en tres clases: analítica, fisiológica y sintética. La "Tesis"
no es sino la parte anatómica de una ciencia, como la Química no es más
que una "sección" de la Alquimia. La "Antítesis",
calificada a menudo en forma peyorativa como
pseudociencia, es por el
contrario, aquello que fue en los orígenes la Verdadera Ciencia, de la
cual una porción fue retirada para convertirse en la rama oficial, como
en el caso de la Astrología (ciencia completa) que dio nacimiento a la
Astronomía (parte analítica del estudio verdadero). En fin, la "Síntesis",
es la Llave de los Altos Estudios Científicos, cuyo conocimiento permite
encontrar de nuevo el sentido inicial.
"Es pues a través de esos tres estadios en los cuales el
Adepto de la Verdad debe evolucionar, hasta el día en que, llegado al
Conocimiento, él ofrece su propia experiencia, sus nociones sobre las
Grandes Leyes Universales, convirtiéndose entonces en Verdadero Saber. EL
alcanza así la Matésis que es el estadio de Magisterio.
Después de esta introducción
comienza a referirse a lo escrito en La Incógnita del Hombre, pero
antes de citar el párrafo completo del Propósito Psicológico, vamos a
leer algunos párrafos atrás de la cita que toma el Dr. de la Ferrière
de Alexis Carrel para tener una mayor visibilidad del tema.
Es del capítulo II, “La Ciencia del Hombre” que citamos:
”Nuestra ignorancia de nosotros
mismos es de una naturaleza peculiar. No provienen de la dificultad de
procurarnos la información necesaria, de su inexactitud o de su escasez.
Al contrario se debe a la extremada abundancia y a la confusión de datos
acumulados por la Humanidad acerca de sí misma durante el curso de los
tiempos. También se debe a la división del hombre en un número casi
infinito de fragmentos. Por las ciencias que han tratado de estudiar su
cuerpo y su conciencia.” Más adelante concluye: “Pero hemos de hacer
una selección juiciosa de estas cosas heterogéneas”.
“Hay tantos sistemas de conceptos como
estratos en la organización de la materia viviente. En el plano de las
estructuras electrónicas, atómicas y moleculares halladas en los tejidos
del hombre, así como en los árboles, las piedras o la nubes, hay que
emplear los conceptos de espacio-tiempo, de energía, de fuerza, de masa,
de entropía, de carga eléctrica, iones, capilaridad, permeabilidad,
difusión. Y en el de las masas materiales
mayores que las moléculas, los conceptos de micela, dispersión,
absorción y floculación. Cuando las moléculas y sus combinaciones han
construido las células de los tejidos, y cuando éstas células se han
asociado entre sí para formar órganos y organismos, es preciso añadir
los conceptos de cromosoma, genes, herencia, adaptación, tiempo
fisiológico, reflejo, instinto, etc. Son los conceptos mismos de la
Fisiología. Coexisten con los conceptos fisicoquímicos pero no pueden
ser reducidos a ellos.
“En
el plano más elevado de la organización, además de los electrones, los
átomos, las moléculas, las células y los tejidos, existe un conjunto
compuesto de órganos, humores y conciencia. Entonces los conceptos
fisicoquímicos y fisiológicos llegan a ser insuficientes.
Tenemos que
unir a ellos los conceptos psicológicos característicos del hombre,
tales como la inteligencia,
el sentido mora, el sentido estético y el sentido social. Los principios
del mínimo esfuerzo y la máxima producción – o el máximo placer -,
la búsqueda de la libertad. De la igualdad, etc., tienen que ser
sustituidas por las leyes termodinámicas y las de adaptación.” Más
adelante dice:
“Si
nuestro espíritu se adhiere a un sistema cualquiera cambia el aspecto y
el significado de los fenómenos concretos. En todos los tiempos la
Humanidad se ha contemplado a sí misma a través de cristales coloreados
por las doctrinas, las creencias y las ilusiones. Estas ideas falsas o
inexactas deben ser suprimidas. Hace tiempo que CLAUDE BERNARD habló en
sus escritos dela necesidad de librarse de los sistemas filosóficos y
científicos, del mismo modo que romperíamos de la esclavitud
intelectual. Pero esta libertad aun no se ha logrado todavía.”
Hasta
aquí el antecedente. Ahora el Maestre de la Ferrière toma los párrafos
que siguen:
"Recurramos una vez más al Dr. Alexis
Carrel: "Los biólogos y sobre todo los educadores, los economistas y
los sociólogos encontrándose frente a problemas de extrema complejidad,
muchas veces han cedido a la tentación de construir hipótesis y, después,
convertirlas en artículos de fe. Y los sabios se han movilizado en fórmulas
tan rígidas como los dogmas de una religión.
"Volvemos
a encontrar en todas las ciencias el recuerdo embarazoso de semejantes
errores. Uno de los más célebres ha dado lugar a la gran querella de los
vitalistas y los mecanicistas, cuya futilidad nos asombra hoy en día. Los
vitalistas pensaban que el organismo era una máquina cuyas partes se
integraban gracias a un factor no físico-químico. Según ellos, los
procesos responsables de la unidad del ser viviente, eran dirigidos por un
principio independiente , una entelequia, una idea análoga
a la del ingeniero que construye una máquina. Ese agente autónomo
que no era una forma de energía y no creaba energía, se ocupaba sólo
de la dirección del organismo. Evidentemente, la entelequia no era
un concepto operacional
. Era una pura construcción del espíritu. En resumen, los vitalistas
consideraban el cuerpo como una máquina dirigida por un ingeniero que
llamaban entelequia. Y no se daban cuente de que ese ingeniero, esa
entelequia, no era otra cosa que su propia inteligencia. En cuento a los
mecanicistas, ellos creían que todos los fenómenos fisiológicos y
psicológicos eran explicables por las leyes de la física, de la química
y de la mecánica. Construyeron así una máquina de la cual fueron los
ingenieros. En seguida, como lo hace notar Woodger, olvidaban la
existencia de ese ingeniero. Ese concepto no es operacional. Es evidente
que mecanismo y vitalismo deben ser rechazados por la misma razón que
todos los demás sistemas". ("El Hombre, ese desconocido",
pág. 38).
Ahora,
antes de seguir con el pensamiento del Maestre veamos el párrafo que
sigue de Alexis Carrel:
“Al mismo tiempo, necesitamos
librarnos de la masa de ilusiones y de equivocaciones, de hechos erróneamente
observados por los falsos problemas investigados por los pobres de espíritu
de la Ciencia, y de los pseudodescubrimientos de charlatanes y de los
sabios ensalzados por la Prensa diaria. Y asimismo de las investigaciones
tristemente inútiles, los largos estudios de cosas sin sentido,
intrincado enredo que se alza como una montaña desde que la investigación
biológica se ha transformado en una profesión semejante a la del maestro
de escuela, el sacerdote o el empleado de banca.
“Una
vez llevada a cabo esta eliminación, quedarán como una base inamovible
de nuestro saber los resultados de la paciente labor de todas las ciencias
que atañen al ser humano. La riqueza acumulada por sus experiencias y sus
observaciones.” Mas
adelante nos dice:
“A
menudo sucede que se da una importancia exagerada a una parte cualquiera a
costa de las demás. Estamos obligados a considerar todos los diversos
aspectos del hombre: fisicoquímico, anatómico, fisiológico, metafísico,
intelectual, moral, artístico, religioso, económico y social. Cada
especialista debido a una deformación profesional harto conocida, cree
comprender todo el ser humano cuando en realidad solamente percibe una
parte minúscula de él.”
Aquí
nos podríamos preguntar, ¿se está en contra de la especialización?, a
lo que Carrel nos responde:
“Sin embargo
la civilización moderna necesita absolutamente de los especialistas, sin
ellos la Ciencia no podría progresar. Pero antes de que el resultado de
sus investigaciones se aplique el hombre, los datos dispersos de sus análisis
deben ser compendiados en una síntesis inteligible.
“Dicha
síntesis no puede ser obtenida mediante una conferencia de especialistas
reunidos alrededor de una mesa. Requiere el esfuerzo no de un grupo sino
de un hombre. Una obra de arte no ha sido nunca producida por un comité
de artistas; ni un comité de sabios ha llevado jamás a cabo un gran
descubrimiento...
“La
síntesis necesaria para el progreso de nuestro conocimiento del hombre
deberían ser elaboradas por un solo cerebro. Es imposible hacer uso de la
masa de datos acumulados por los especialistas. Porque ninguno de ellos ha
emprendido la coordinación de los datos ya adquiridos y la consideración
del ser humano en su totalidad. Existen hoy muchos trabajadores científicos,
pero muy pocos hombres de Ciencia auténticos. Esta peculiar situación no
se debe a la falta de individuos capaces de elevadas realizaciones
intelectuales. Es cierto que las síntesis igual que los descubrimientos
necesitan potencia mental y resistencia física. Las mentes amplias y
fuertes son más raras que las estrechas y exactas. Es fácil
llegar a ser un buen químico, un buen
físico, un buen fisiólogo, un buen psicólogo o un buen sociólogo.
En cambio pocos individuos son capaces de adquirir y usar el conocimiento
de varias ciencias diferentes. Sin embargo, estos hombres existen.”
Aquí
incluimos necesariamente algunas pensamientos del Dr. De la Ferrière que
cita en otra de sus obras, Los Grandes Mensajes, págs. 356
y 357, :
“La
Astrología se estudia en los Colegios de Sabiduría lo mismo que la
medicina, la filosofía, la
metapsíquica, las lenguas, etc... Los Acuarianos no son mas místicos que
materialistas; quienes los juzguen sometidos a cualquiera de estas
posiciones están equivocados, como los puntos de vistas de aquellas
personas que quieren poner a todo trance una etiqueta política sobre
hombres que han renunciado, después de una larga y agitada vida, a todas
estas cuestiones mundanas.”
“Todo
está estudiado en los Colegios Iniciáticos de la Institución aunque es
evidente que no se puede exigir a un Misionero Acuariano ser, a la vez,
Doctor en Medicina, Astrónomo,
Licenciado en Letras, Ingeniero, Experto
en letras muertas, Teólogo, Radiestesista, Arqueólogo,
etc...”
“...el
Iniciado puede no tener un
conocimiento profundo de todas las ciencias, pero al menos debe haber
analizado los puntos de vista más importantes. Hay cosas que no pueden
ser ignoradas, , rectificaciones que se deben hacer, aclaraciones que
todavía no se han dado.”
Con
la ampliación de este texto de Carrel ahora podemos seguir el fluir del
pensamiento del Maestre en su "Conclusión":
"Se ve muy bien que el sabio se da cuenta de la ineficacia de las
teorías para establecer un conocimiento seguro, cuando carecen de espíritu
de síntesis, alcanzado por la experiencia y aun cuando sean opuestas.
"Algunos
pueden refutarnos que hacemos intervenir demasiado a menudo el dato iniciático
para establecer el Verdadero Saber.
"Podríamos
citar numerosas personalidades conocidas que desechan el esoterismo en
todas las materias y que, sin embargo, vienen a testificar en favor de los
Colegios de Iniciación. Por ejemplo, entre otros, el Padre Jesuita
Laffiteau que dice: "La iniciación a los Misterios es una Escuela
de Profetas que incluye lo esencial y todo el espíritu de la religión,
de la cual aquellos que no son iniciados no ven otra cosa sino la
"corteza"
.
"En fin, la enfermedad no puede ser considerada únicamente
sobre un plano mecánico. El automatismo humano no es más
que una apariencia y se deben considerar los principios superiores que
traen el remedio.
Tenemos demasiado el hábito
de disecar y de no enfocar más que aquello que nos interesa, estudiando sólo
la mínima parte y descuidando así el conjunto que representa el Hombre.
Todos los métodos deberían ser encarados, correspondan o no a nuestros
sentimientos o a las concepciones al
las cuales estamos atados, demasiado a menudo por atavismo.
"Todo
puede ser científicamente analizado, pero creemos con demasiada
frecuencia que el espíritu científico se detiene en la forma matemática.
Hay funciones que no pueden expresarse de ese modo y tienen sin embargo el
mismo valor. Casi siempre el ser ha sido estudiado por fragmentos: fisiológico,
espiritual, económico, mientras que su sentido moral tiene tanto interés
como la utilidad de sus miembros, y de la función de sus nervios no tiene
menos importancia que sus consideraciones religiosas.
"El
hombre es un Todo que se debe encarar como tal, pero con una análisis de
detalles que tenga en cuenta, además, que forma parte de una sociedad, la
cual no puede ser ignorada. Y todo esto es inseparable, por otra parte, de
las relaciones que ya hemos citado a menudo en lo concerniente a las
analogías en los diversos reinos.
"Es
por eso que en el camino hacia el perfeccionamiento nada puede ser
intentado con fuerza excesiva; sería una herejía querer transformar
brutalmente el estado de las cosas; las repercusiones se harán sentir no
sólo en el individuo sino en todo lo que compone nuestro mundo. Se sabe
por ejemplo que la estatura de un hombre viene del
estado de sus glándulas endocrinas. Se puede también hacer variar
esa estatura por una alimentación y un modo de vida apropiados, pero ese
cambio provocado a veces para dar más belleza o fuerza muscular al
cuerpo, puede igualmente traer modificaciones mentales.
Este concepto viene mayormente explicado en la página 75 y 76 del libro
de Carrel cuando dice:
“Las diferencias en la longitud del esqueleto proceden del estado de
las glándulas endocrinas y de la correlación de sus capacidades en el
espacio y en el tiempo. Por eso tienen un significado profundo. Por medio
de una alimentación y un género de vida adecuados, es posible aumentar o
disminuir la estatura de os individuos que componen una nación y, del
mismo modo, modificar la calidad de sus tejidos y, probablemente también,
de sus espíritus.” Más adelante sigue diciendo: “No hay ninguna
ventaja en aumentar la estatura del hombre con medios artificiales. La
vivacidad, la resistencia y la audacia no crecen con el volumen del
cuerpo. “
Estos párrafos anteriores del Maestre de la Ferrière, son una ampliación
a los conceptos escritos en la Incógnita del Hombre con
puntualizaciones propias del Maestre en frases tales como: el Verdadero
Saber, el Dato Iniciático, los Colegios de Iniciación, las Analogías en
los diversos reinos, etc.
En fin, con esto constatamos la necesidad e importancia de recurrir a las
obras citadas por el Maestre para poder entender más ampliamente el
Mensaje, la Enseñanza y tener una mayor profundidad de visión para un
mejor estado de conciencia.
Bibliografía:
1.
Serie Los Propósitos Psicológicos, Tomo II, Medicina
y Pseudomedicina, págs. 189-191., Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, Ed. Peru, 1971.
2.
Los Grandes Mensajes, Dr. Serge Raynaud de la
Ferrière, Edición Diana, México, 1973.
3.
La
Incógnita del Hombre, Alexis Carrel, Edición Edesa, México, 7ª Edición 1974.
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