Universalismo
"Debemos
reconocer, aunque esto nos sea doloroso y hasta vergonzante,
que desde remotos tiempos, filósofos y religiosos –los que
más han leído y estudiado sobre la Unidad, la Realidad, el
Dios Uno, etc.,- han sido los más entusiastas sembradores de
discordia y separatividad en el género humano. Defendiendo
su particular punto de vista, consciente o
inconscientemente, se han dedicado al ataque de todos los
demás.
Es como si
tratando de hallar la verdad sobre todas las cosas, el
hombre perdiera en su intento la posibilidad de encontrarla,
en el preciso momento en que sus sentimientos juegan una
mala pasada a su razón; se enamora perdidamente del ropaje y
termina por perder de vista aquello que se arropa con él.
Entonces se auto bautiza “pitagórico”, “budista”,
“orientalista”, “cristiano”... etc., o sea que en esa
inclinación de su razón -y al hablar de inclinación, es
evidente que ya entra a jugar un papel el sentimiento–
pierde contacto con la Verdad-Una, al “curvarse”, por
decirlo así, hacia una fracción determinada.
Nunca jamás podrá
existir ningún sistema completo, si el “sistema completo”
del pensar o del creer, para conquistarse como tal, debe
marginar a los otros. La naturaleza no entrega la corona de
la Verdad a ninguna de las partes que la componen,
cualquiera sea el plano donde se opera este fraccionamiento.
El futuro no es
ya del análisis sino de la síntesis. El futuro no puede ser
ya de lo que separa sino de lo que une. Las almas que
pretenden edificar el futuro, han de vérselas con las
similitudes, no con las diferencias.
Para
realizar esta esplendorosa síntesis de visión, el hombre
debe ser absolutamente libre. Toda organización, ideología,
religión, etc., que enmarque el espíritu humano en posturas
que no tiendan al universalismo, está condenada a perecer;
es más, nace enferma, se encastra dentro de un yoísmo que
lleva en sí el germen de la desaparición. Es por eso que
centenares de miles de “sistemas”, “iglesias”, en fin, de
organizaciones de todo tipo, que quisieron o creyeron
vérselas con la Verdad más esplendente, terminaron por
morirse en el mismo lugar donde nacieron: en el tiempo,
incapaces de entenderse con aquello que lo supera: la
eternidad.
DIOS ES
UNO, el Universo es UNO, el hombre es UNO, y a su vez,
el Hombre, el Universo y Dios mismo como creador vuelven
a unificarse en aquella Esencia sin nombre, para captar
la cual, es incompetente absolutamente, toda postura
mental. Hallar entonces, el camino hacia esa Unidad, es
nuestra tarea, y ninguna otra. No puede ser ya ninguna
otra.
Cuando un
musulmán, de cara a la Meca efectúa sus liturgias como
lo señalara su Maestro y entrega su Ser todo a la
Divinidad en la que cree, también está viviendo la misma
eternidad espiritual que vive un budista o un hindú, y
así en todos los caminos, en todas las líneas del
pensamiento, de las creencias, de las religiones, de las
sectas, de los sistemas, de las sociedades y
organizaciones".

Extractos del libro
Enseñanzas de los Monjes en los Himalayas
Ada Albrecht
Fundadora de Hastinapura
Universalismo Introducción...
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