EL TRISTE REINO DE
SOLO...
(Solo
Cristo salva... solo Buda salva... solo Alá
salva...)
Ninguna religión es superior a otra. Es el egoísmo, estrechez espiritual, y
sobre valoración de lo que juzgamos como nuestro, lo que nos lleva a creer
firmemente que "lo mejor está en casa".
Si el cielo es de todos, la luz, el aire, el agua de todos, ¿por qué,
justamente Dios, debe tener privilegiados a quienes da su Verdad, y otros, a
quienes niega la misma?
Para los musulmanes, Jesucristo es uno de los tantos Maestros que tuvo el
mundo, uno de los Profetas, pero... Mahoma... ¡Oh... Mahoma es el portador
de lo Real!
Se habla, por ejemplo, en la cultura occidental, peyorativamente del
paganismo. "Es un pagano" -se dice- como si se tratara casi de un animal.
¿Por qué? ¿Por qué ni Homero, ni Hesíodo, ni Fidias, etc., etc., conocieron
el Cristianismo? ¿Por eso se critican sus credos y se minimiza y desprecia
su Religión? ¿No tuvieron acaso, todos ellos la guía magistral de su propia
Fe y Devoción pura, sagrada y sublime que los llevara incluso a constituirse
culturalmente en nuestros padres? ¿Nos agradaría que culturas del futuro,
hombres nacidos en siglos por venir, pisotearan nuestras creencias actuales?
Es cierto que "Cristo salva", pero... no es el único que salva. Al hindú lo
salva el Dios Vishnú, al musulmán Alá, y Buda al
japonés o al chino.
Tal vez sea la lección más difícil que le toque aprender a la Humanidad:
RESPETAR LOS MIL ROSTROS DE DIOS.
Se habla de Universalismo, pero se ignora en esencia lo que ello significa:
un despojarse del ego personal, amante del dogma, del fanatismo, pequeño y
mezquino yo personal nuestro, que de la misma manera que dogmatiza sobre
Dios, lo hace también sobre sus hermanos. Un negro en ciertos barrios de
Nueva York o un sudamericano es tan poco deseable como una enfermedad. Como
hindúes y musulmanes en el oriente, o judíos y cristianos en occidente. Uno
se pregunta: ¿Hasta cuándo se deberán soportar los problemas
discriminatorios y segregacionistas?
Creemos de todo corazón, que cada uno de nosotros debería efectuar un
análisis exhaustivo de su propio ser, y del mejor modo posible, como hace el
labriego con sus campos cuajados de cizañas, limpiar los nuestros de todo
concepto-alimaña, de todo error que lleva a malquistarnos con nuestros
hermanos.
Si soy un ser humano de mente estrecha, entonces, hasta del mismo
Universalismo
me las ingeniaré para hacer un dogma.
Mientras estemos adheridos a nuestros dogmas,
el deseo de unión de todos los hombres
será sólo una quimera.
Si analizamos en profundidad el significado de esto que hemos dado
llamar Universalismo, si lo desnudamos de tantas palabras y razones, no
es otra cosa que aquel "Ama a tu prójimo", letanía constante de
todas las religiones del mundo, de todos los Maestros. El que ama no se
enaltece, no se pone sobre los demás, no cree -porque si AMA es un SER
MADURO- que Dios lo benefició dándole el camino o la religión más bella
de la Tierra, en tanto que a los otros, sólo les dio una especie de
sobrante místico.
Alguna vez
aprenderemos que la única "adherencia" a la que debemos aspirar
es a "AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS", y ese "sobre todas
las cosas" que tanto contenido posee, es "sobre mi ego y sus
simpatías..." "sobre mis inclinaciones..." "sobre mis opiniones...",
porque si no aprendemos a PARTICIPAR con nuestro prójimo, de todo lo que
para él constituye su riqueza, y si mi prójimo a su vez, no aprende a
participar de las mías, todo lo que haremos serán trincheras, serán ríos
sin puentes, caminos ciegos.
Y cuando dudemos,
cuando las sombras ganen terreno sobre el alma nuestra, cuando creamos
que estamos equivocados y las voces de "lo mejor está en casa" comiencen
a elevarse en nuestro interior, pues... levantemos la cabeza y miremos
al Sol: es uno para todos; o bien, observemos la paciente entrega del
agua o la sagrada humildad de la tierra, y seremos capaces de comprender
un poco mas, y ver con los ojos del alma un poco mejor.
Sólo así podremos
colaborar para tener una Humanidad más fraterna, sólo así estaremos
edificando la casa de la Armonía y la paz para todas las criaturas que
habitan esta bendita tierra nuestra.
Sé universalista -nos dice el Sol, nos recuerda la lluvia,
y todos los trigales de la Tierra-.
Obsérvanos a todos nosotros:
nos adherimos a la Ley del Señor que es Dar.

Ada Albrecht
Universalismo 3...
|