Los Alfabetos Sagrados

Por el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière


 EL SÁNSCRITO o DEVANAGARI

El más antiguo alfabeto de la India, el Magadhi, que se desarrolla a través de cinco familias (devanagari, pali, dravidiana, oceánica y tibetana), es, relativamente, el mismo alfabeto moderno cuando uno se asoma al origen de las lenguas. La historia de la palabra da aclaraciones sobre el método evolutivo de la humanidad en su carácter esotérico e iniciático. El sánscrito, o mejor dicho, el devanagari, que es su nombre correcto, proveniente de un pueblo que se estableció en el Bharat–Wersh, contiene 49 letras (33 consonantes y 16 vocales) de las cuales la séptima es el Avatar, lo cual da una luz más acerca del cuadro que acabamos de exponer y recuerda que existen 7 chakras principales para ser desarrolladas conforme a 7 planos (7 veces 7 igual a 49), a 7 sentidos (de los cuales únicamente 5 están en función en la mayor parte de los humanos) y los cuales deben estar virtualmente reforzados antes de que se iluminen los chakras por el ascenso de kundalini. Cada una de las letras del alfabeto sánscrito está dispuesta simbólicamente sobre los pétalos de cada loto (chakra) constituyendo una palabra sagrada para ser pronunciada en un mantram especial a fin de obtener la indispensable función vibratoria para poner en movimiento los diferentes centros nervo–psíquicos.

Es de notar que las 16 vocales del alfabeto están acomodadas en el Chakra Vicuddha o, lo que es lo mismo, en el plexo faríngeo, centro de la palabra (emanación de la tiroides); estas vocales en el centro de la garganta, en el número 16, donde se encuentra precisamente el centro de la fuerza caracterizado por el lotus de 16 pétalos, hacen pensar en la importancia del modo de expresarse con el sonido y cuya variación tan rica constituye la característica del Hombre. Es necesario mencionar que el Chakra Vicuddha es el primer centro que está por arriba de la condición física en lo que se refiere a los elementos en acción, pues se encuentra en el elemento Eter (los cuatro primeros chakras están simbolizados por: Tierra, Agua, Fuego y Aire). De tal  modo que, además de esta cualidad con respecto al mundo material corriente que hace pensar en una condición semi-divina (es Mercurio quien rige este centro, el planeta intermediario directo entre los dos mundos, que en Grecia estaba considerado como el Mensajero de los Dioses), es el chakra que verdaderamente nos pone en contacto con el mundo supra-normal (clariaudiencia). Aún hay que advertir que los svaras (vocales) están dispuestos sobre IDA en tanto que los pranis (consonantes) son recibidos por PINGALA, porque las vocales son consideradas como de esencia divina, mientras que las consonantes son más bien estimadas como de creación humana. Hay, pues, 16 vocales en este alfabeto: 2 veces 8, dicen los chinos, porque son 2 combinaciones de 8 kouas (por el Yinn y por el Yang); igualmente en la progresión teosófica de las cifras tendremos un mecanismo interesante (uno más seis igual a siete) que estará en paralelo una vez más con los 7 Espíritus Divinos.

Las 33 consonantes son las letras de las criaturas animadas y asociamos este punto de Qabbalah con los 33 grados de comprensión (32 vías de la Sabiduría, 32 Caminos que emanan de uno a otro de los 10 Séfiros en las combinaciones  del Arbol de la Vida para realizar al Ain–Soph), que son precisamente los 33 grados de las asociaciones secretas, las 33 creaciones humanas para alcanzar el Principio Unico.

            Antes de establecer un cuadro de recapitulación, recordemos que los 50 pétalos de los 6 chakras principales (el séptimo, el loto de 1.000 pétalos, es la disposición de 50 letras repetidas 20 veces) corresponde a las 49 letras del alfabeto sánscrito más la repetición de una, formando así el total de 50 letras indispensables para la repartición en los 50 pétalos de los chakras principales.

Existen 16 vocales: a, â, i, î, u, û, ri, rî, tri, trî, e, ai, o, au, am, ah.

Las consonantes son 33, repartidas en:

Aspiradas: Ha, Ksha.

Guturales: Ka, Kha, Gha, Ga, Na.

Paladiales: Cha, Chha, Ja, Jha, Na.

Cerebrales: Ta, Tha, Da, Dha, Na.

Dentales: Ta, Tha, Da, Dha, Na.

Labiales: Pa, Pha, Ba, Bha, Ma.

Semivocales: Ya, Ra, La, Va.

Sibilantes: Sha, Ca, Sa.

    Recordemos que las vocales están dispuestas sobre los 16 pétalos de   

Viccudha;

Agna tiene a Ha y Ksha;

Anahata, en cambio, desde la letra Ka hasta Tha;

Manipura desde Da hasta Pha;

Svadhistana desde Ba hasta La, y

Muladhara desde Va hasta Sa.

    Así pues, cada chakra está simbolizado por una flor de loto con un determinado número de pétalos, la parte central de un color y los pétalos con un color distinto, así como por los VARNAS (letras inscritas) que son como palabras Sagradas para ser pronunciadas durante las meditaciones que deben hacerse también en relación con el elemento que está simbolizado por un animal inscrito en el chakra acompañado de una palabra mágica.

    A la vez, una forma geométrica lo evoca todo a la manera de un Yentram encerrando todas las formas de cada una de las sensaciones y proporcionando el transportamiento en los diversos Eteres. Las divinidades, los dioses, los residentes sagrados corresponden a otros tantos planos, estadios, símbolos de estados especiales que han de ser adquiridos por medio de vibraciones en determinados aspectos para identificarse en cada caso con el dominio deseado, antes de practicar la elevación kundalínica.

             EL HEBREO:

     En lo que concierne al hebreo (el idioma puro de los antiguos egipcios) la historia estima que el origen procede del patriarca Heber; pero, ¿acaso no se trata de un epónimo o de un simple símbolo gramatical? La palabra misma, Heber, significa: colocado atrás, más allá o, también, alejado. El hebreo es anterior al árabe aunque los dos parezcan rivalizar en antigüedad, y un vestigio de ello se encuentra en la palabra habri o harbi que significan lo mismo: de la palabra hebrea “Habar” se deriva “Habri” que significa “un hebreo” y de la palabra árabe “hâbar” se deriva “harbi” que significa “un árabe”...

    En el Sepher Yetzirah, cap. V, vers. 4, se puede leer: “A las 7 letras dobles (b, g, d, k, p, r, t) El las ha trazado, tallado, mezclado y equilibrado. El ha creado con ellas los planetas, los días, las aberturas del rostro”. En el versículo 5: “El ha hecho reinar el BETH y El le ha atado una Corona (Kether), los ha combinado el uno con el otro y El ha creado con ello: a Saturno en el mundo, al Sabath en el año, a la boca en las personas”. Versículo 6: “El ha hecho reinar el GHIMEL y El le ha atado una Corona, los ha combinado el uno con el otro y El ha creado con ello: a Júpiter en el mundo, etc., etc.”.

    Y de esta manera, la descripción de las 7 letras está en correspondencia  con los 7 planetas, los 7 orificios de la cabeza del hombre, etc....

 

         Advertimos evidentemente que los elementos en juego están de dos en dos (el órgano de la vista tiene dos polaridades, el oído posee igualmente un lado positivo y uno negativo, así como el olfato) aunque uno de ellos es central y por lo tanto está solitario. Visto en el aspecto de la ciencia numerológica, el 4 está solo, equilibrado, aislado y podemos situarlo en medio del espacio para operar una proyección matemática en cuanto a la búsqueda de los cabalistas. Abello, en su libro “La Biblia, documento cifrado”, ha hecho una exposición magnífica del asunto.

EL CHINO y LOS 8 KOUAS

         El punto de partida de la Tradición Iniciática en China es la oposición  y la combinación de dos fuerzas: el Yinn y el Yang, las dos polaridades que corresponden en cierta forma a las dos columnas B:. y J:. de la francmasonería occidental, pero en su INICIACIÓN REAL y no en el sentido simplemente simbólico de la francmasonería de especulación.  

 Figura Nº 23

         En un círculo que caracteriza al mundo en manifestación, se adivina un centro de la circunferencia que está en el límite de los dos mundos simbolizados por la parte blanca (la luz) y por la parte sombreada (las tinieblas). No se trata del infantil “Bien y Mal” de los filósofos occidentales sino de las dos fases de la instrucción esotérica. Los dos puntos de concentración epigénica constituyen el elemento AIRE que mantiene el equilibrio tanto como el elemento TIERRA que es representado por la circunferencia que caracteriza al mundo físico y la materia. La parte blanca es la que asciende: es el elemento FUEGO; la parte sombreada es la que desciende: es el elemento AGUA. De estas dos fuerzas en acción (Yinn y Yang) surgen los cuatro elementos que conocemos y de su combinación (2 veces 4) resulta por sí mismo el célebre trigrama, que es llamado de Fo-Hi. Así mismo, con ese número de 8 combinaciones aparecen también maquinalmente los grupos que constituyen la numerología cabalística del Sello de Salomón.

El Yang (principio masculino) es la Unidad (simbolizada por una línea entera) en tanto que el Yinn (principio femenino) es el binario (simbolizado por una línea dividida). Con la ayuda del macho y de la hembra, tendremos en las tres laminillas caracterizados los principios positivo y negativo según los elementos y, por consiguiente, toda una filosofía que ha sido por ello poco hilvanada.

La naturaleza de cada tema es analizada en esta forma a la luz de los kouas. Una enfermedad para los chinos representa un exceso de Yinn o de Yang, y un temperamento es consecuencia tanto de las vibraciones Yinn como de las Yang. 

 

                     

        LA ALQUIMIA

        Esta particularidad de la composición de cada cosa fue comprendida por los alquimistas de la edad media que también consideraban al Todo compuesto por tres elementos de principios sintéticos resultantes de la densidad, del punto de fusión, de la resistencia y de la conductibilidad de los metales.         

         Azufre:    ³         Mercurio:  £          Sal:   T

          EL SELLO DE LA SABIDURÍA

Volvamos al análisis de nuestro Sello de la Sabiduría: Yang y Yinn en el círculo ofrecen el símbolo del ternario que por dualidad aún hace resaltar el mecanismo del 3 al 7. He aquí los tres elementos básicos: la circunferencia, la parte sombreada y la parte blanca; la trinidad que se encuentra por todas partes como ya lo hemos estudiado largamente. En cuanto al simbólico SIETE, aparece aquí en las siete particularidades de esta gráfica: la circunferencia, su centro más dos centros  para formar las partes blancas y sombreadas (lo que compone 4), la curva serpenteada que forma la frontera entre las dos partes y las dos superficies mismas que suman en total SIETE elementos en el dibujo. Este paso del 3 al 7 es el misterio de los Séfiros que son representados por 3 superiores y 7 inferiores. En el Sello de Salomón el simbolismo del 7 se presenta por las SEIS puntas de la Estrella en UN círculo (6 más 1 igual a 7).

 

        En todo caso, ya se puede comprender por qué se ha dicho que este símbolo caracteriza el equilibrio de los mundos. En efecto, el Sello de Salomón representa sobre todo el balance perfecto entre el microcosmo y el macrocosmo. Por ello indudablemente se debe insistir en los números inscritos alrededor de sus puntas. Un triángulo presenta los números 6, 20 y 120 y el otro los números 5, 60 y 360. Con estos valores guamétricos pasamos a aplicar la transposición de sus valores secretos[1].

            Valor Secreto de 6 igual a        21

Valor Secreto de 20 igual a        210

              más      120

                            351

                                               más        60

               más      360

                             435

Es decir, dos triángulos de Valores Secretos exactos. En efecto, 351 es igual al V. S. de 26 (que es la cifra de arriba) y 435 es el Valor Secreto de 29 (que es la cifra de abajo).

  Repetimos que 26 (dos veces 13) es el número de CHRISTalización, es decir, la manifestación perfecta del microcosmo, en tanto que 29 es el número simbólico de la Tierra antes de su inmersión, o sea, la expresión macrocósmica por excelencia. Los Valores Secretos de 60, 120 y 360 no son tomados en consideración, desde luego, para no emplear números demasiado grandes que después habría que extraer del número del avatar (lo que complicaría la explicación), aunque sí se podría hacer notar que constituyen los valores de los aspectos astrológicos perfectos: 60º o sextil y 120º o trígono son la armonía–tipo de la ciencia planetaria, y en cuanto a los 360º están fuera de cálculo puesto que son el valor del círculo entero, por lo cual se volvería a lo mismo: al valor de una conjunción de astros.  

 

   

 

 

 

 

                                        FIGURA 26  

En el estudio de las cosas o en la aspiración a lo Divino, la idea, el principio, la búsqueda, están siempre dirigidos hacia un Ideal Sublime que es para felicidad sobre la Tierra. Existe, pues, en otras palabras: la Existencia Absoluta, la Felicidad (Ananda); el Conocimiento, la Consciencia Universal (Chit) y la Existencia Verdadera o el Ser (Sat).

Los medios, los sistemas, las posibilidades que se ofrecen son siempre diversas y según la elección resultan más o menos provechosas para las facultades. Existe la actitud ignorante, la incomprensión de leyes, la existencia sin principios definidos, es el estancamiento debido al TAMAS–GUNA y su alimentación de carne y absorción de alcohol. Existe también el medio pasional, la energía desparramada con intención en el mal, la necesidad de recomenzar experiencias y pruebas debido al RAJAS–GUNA con alimentación de pimientos y excitantes. Por último, el sistema de la pureza, la evolución según el proceso de las leyes SATVAS–GUNA y su dieta vegetariana con frutas y productos frescos.

         Purusha [2] es la aspiración, el Prana, el Soplo, el “en el principio era el Verbo”. Prakriti es la manifestación, el Akash, el “y el Verbo se hizo carne”; Purusha simboliza al Prakriti antes de su manifestación, así como Prakriti expresa a Purusha materializado; es el desequilibrio provocado por el primer Soplo cuando se iba a realizar la experiencia del caos (el instante precedente al pasaje bíblico: “y el espíritu cerníase sobre las aguas”) que ha formado el mundo materia, y es el equilibrio que nuevamente restablece la reintegración total al Gran Todo. La Realización de ello, la perfecta comprensión de este principio, la total adhesión átmica a este principio, quiere decir YOGA. De ahora en adelante muy bien se puede simbolizar con la Estrella de Salomón (sin que por eso haya que retrasarse en evocar el símbolo que algún tiempo ha sido la gráfica particular de una doctrina). En Alquimia no son solamente tres elementos (azufre, mercurio y sal) los que participan en la materia, por lo cual la estrella hexagonal del Sello de Salomón se hace explícita meditando en ella como un símbolo alquímico, puesto que la verdadera Alquimia es Yoga de cualquier manera. Recordemos los símbolos de los cuatro elementos de la química antigua:  

        

        Ello nos impele a considerar el análisis físico del origen:

        Es Demócrito en nuestro mundo occidental el primero en exponer la teoría de los átomos; este filósofo griego de hace 25 siglos explica que no existe sino diferencia aparente en todo, pero que la base de la composición es la misma. Este jnana–yoghi de hace 2.500 años fue a menudo mal interpretado; más tarde es Lucrecio el que divulga el atomismo, por decirlo así (con un poema “sobre la Naturaleza de las cosas”). El tema quedó así por mucho tiempo hasta que en 1661 Robert Boyle llamó la atención sobre la importancia de una perfecta comprensión de las leyes de la naturaleza; sin embargo, es Isaac Newton quien con su descubrimiento de la ley universal de la gravitación permitió nuevas investigaciones. (En su libro sobre óptica afirma: “¿Acaso las pequeñas partículas del cuerpo no tienen un poder, unas virtudes, unas fuerzas, con las cuales puede ser ejecutada una acción a distancia? ¿Acaso no es una acción de la una a la otra la que produce una gran parte del fenómeno de la Naturaleza? La atracción de la gravedad, el magnetismo, la electricidad, se producen a grandes distancias, pero pueden existir otras que no tengan efecto sino a pequeñas distancias y por consiguiente escapan por ahora a la observación”).

El Dr. Duncan Mac Dougall declara que el ser humano pierde de 14 a 26 gramos en el momento de la muerte. Sabemos, por otra parte, que ocurre otra pérdida de 17 centésimos de miligramo después de una hora y media de que el cadáver haya sido pesado caliente; es el fluido vital (el alma que se escapa) que se evapora esta vez por una razón bien diferente que en la primera pérdida. Nada tiene de sorprendente que sólo muy difícilmente se perciban estas emanaciones, pues hay ciertos cuerpos que al mezclarse pierden densidad y no es necesario para observarlo recurrir a experiencias ocultas. Apliquemos, por ejemplo, 500 c. c. de agua a 500 c. c. de alcohol; esta mezcla debería dar normalmente 1.000 c. c. pero no es así, sino que nos da ¡solamente 934 c. c.! Esta mezcla de volúmenes iguales que no da el producto esperado, se debe a que estos líquidos están constituidos por partículas y las partículas de uno se introducen en las partículas del otro. Según una célebre teoría, se sabe que el mundo entero está hecho de ¡átomos rodeados de espacio vacío! (Ver la tabla periódica de los elementos).

         Es posible aún crear teóricamente ocho elementos más. Esta posibilidad de predecir el descubrimiento de nuevos elementos, incluso conociendo sus propiedades, no implica un método muy especial; se sabe que, (1834-1907), Dimitri Mendeléiev [3] predijo las características de algunos elementos todavía desconocidos en su época, particularmente cuando proporcionó en 1871 el peso, el volumen, la densidad y el punto de ebullición del elemento 32, que era entonces desconocido y también determinó que dicho elemento sería una sustancia no afectada por los ácidos o los álcalis.

         Cuando fue descubierto el germanio (elemento 32), únicamente quince años después, fue comprobada la exactitud de la “predicción”, la cual pudo producirse gracias a la serialización de los elementos producidos. Existen solamente dos elementos (en estrecha relación) que forman excepción: esta “anomalía” sobreviene con las tierras–raras (elementos del 57 al 71) y con los elementos transuránicos (del 93 al 96).

         El profano difícilmente puede representarse el átomo y sólo podría ilustrársele con la comparación de nuestro sistema sola en miniatura. En efecto, alrededor de un núcleo positivo (compuesto de uno o más protones) gravitan los electrones negativos que son una exacta representación del Sol con sus planetas y, así como la Tierra gira sobre su eje de rotación, también los electrones giran sobre sí mismos balanceándose. El átomo está compuesto de protones (granos de electricidad positiva) y electrones (granos negativos). El diámetro del protón equivale aproximadamente a la dos milésima parte del átomo.  

        El positrón es la masa positiva aislada del protón (igual a la masa negativa del electrón).

        El neutrón constituye la masa neutra aislada del protón (igual a la masa del protón).

    No existe más que un solo tipo de protón o de electrón, pero en cambio existen 92 tipos de átomos y es simplemente según la disposición de los protones y de los electrones que los átomos se diferencian y forman las moléculas. Para fijar en la mente la noción de las dimensiones moleculares, habría que recurrir a un pequeño análisis de observación que permitiera a los 29 billones de billones de moléculas de hidrógeno contenidas en 1 cm3 formar alineadas 100 veces la vuelta a la Tierra, o sea 4 millones de kilómetros o 10 veces la distancia de la Tierra a la Luna. Las moléculas son neutras, están en movimiento perpetuo y son las que componen los cuerpos (sólidos, líquidos y gaseosos); por ejemplo, un centímetro cúbico de cualquier gas a cero grados de presión normal contiene 29 billones de billones de moléculas.  

    La radioactividad ha demostrado que los cuerpos se transforman al mismo tiempo que se desintegran; por transformaciones sucesivas se llegaría al átomo último (el Eterón) y este puntículo de Eter facilita además el análisis según el cual la materia desaparece y aun llegaríamos al experimento en el que algunos átomos que permanecen al vacío en el tubo de Crooks dan origen a tres clases de rayos que son conocidos con el nombre de alpha, beta y gamma. En seguida están los rayos ultragamma que provienen de más allá de la Vía Láctea (generalmente se ha creído que vienen solamente del Sol) y, para qué prolongar más el estudio si tendremos forzosamente, de un momento a otro, que decidirnos a reconocer una primera Vibración y bautizarla con el nombre que se quiera, si ello es para escapar al término DIOS... 

    En todo caso, este Principio–Vida no puede ser desmentido, todo empieza por ahí y ese origen común de todas las cosas en este mundo establece bien la Justicia perfecta que nos hace parte de un Gran Todo del cual debemos realizar la Idéntica Esencia, tanto en lo inherente a los principios orgánicos como en los inorgánicos, y tal Identificación constituye el YUG.

Textos tomados de su libro: “Yug Yoga  Yoghismo”, páginas 168-183 Edición Diana, Méx.                                                               


[1] El Valor Secreto de un número se obtiene por la fórmula: . En realidad es la verdadera suma de un número constituido por una parte visible y otra oculta. No debe confundirse con los valores esotéricos que corresponden a los 22 polígonos que se pueden trazar dentro del círculo y a las 22 letras hebreas. Existen aún los Valores Secretos de segundo orden (V. S.2); ejemplo: 3 llegará a ser 10 y 5 llegará a ser 35, etc....

[2] Purusha, la Divinidad, produjo de su cabeza: los brahmanes; de su pecho: los khshatriyas (soldados guerreros); de sus muslos: los vaisayas (comerciantes, navegantes); de sus pies: los sudras (labradores). Estas cuatro castas tienen una significación más profunda que cuatro tribus.

[3] Químico ruso, Dmitri Ivánovich Mendeléiev (1834-1907), que en 1869 inventó un sistema de clasificación para la estructura atómica. Es el primer científico que señaló las similitudes de los elementos catalogándolos según sus propiedades atomísticas. La Tabla de Mendeléiev es una clasificación a base del factor del peso atómico y de la naturaleza química.

 

   

 

 

 

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Revisado: Wednesday, 15 de May de 2002 .