BUDISMO TIBETANO Y LOS 5 DHYANI BUDASPor el Dr. Serge Raynaud de la FerrièreFragmentos de su libro "Una Cuna de Civilización Espiritual, Budismo"de la serie Los 36 Propósitos Psicológicos.
La Prajna es una Pre-Sabiduría, la facultad que poseemos y
podemos desarrollar para recibir la Iluminación. Para tener un concepto científico
se podría evocar el geotropismo y el fototropismo de un un grano que, durante
la germinación, orientará la raicilla hacia la tierra y el tallito hacia la
luz. El Mahayana ha concretizado así una mística sin intervención divina. La
Mística consecuencia del ascetismo, es la única que permite captar lo
Inasequible. Esa noción no puede ser adquirida sino por realizaciones sucesivas
mientras es permitido comprender que todo aquello que depende de una causa no
tiene realidad sino en función de las relaciones con las cosas o los seres
diferentes a ellas.
Así, la imagen que vemos nosotros mismos delante del espejo es una
proyección de nuestra persona, desprovista de existencia independiente. Y ese
espejo no puede, por otra parte, tomar conocimiento de sí mismo. Jamás hemos
podido concebir tampoco un ojo que pueda mirarse a sí mismo: aquel que él
percibe en un espejo, no es él.
Esa idea del "maya" (espejismo, ilusión) ha sido ya
suficientemente desarrollada y más vale insistir sobre el elemento de la
Conciencia que el Buda enseñaba a sus discípulos como el sexto elemento (después
de la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter) y que establece la relación
entre dos existencias sucesivas.
Ese Vijnayadathu puede ser comprado, según Bacot, a una llama que,
apenas extinguida, puede, por su calor restante, alumbrar una nueva llama (El
calor es causa; a su vez el efecto es causa).
Ese elemento, si él desaparece delante del Conocimiento por la Iluminación
pero no fuer de la muerte, fue ilustrado en las "Pláticas de Milinda",
cuando Nagasena pronuncia: "Cuando la luz ha sido extinguida después de
que el escribano ha escrito una carta, la carta subsiste. Asimismo, desaparecida
la Sabiduría, los conocimientos, que ella ha suscitado, persisten".
Ese Elemento de Conciencia (Vijnayadathu) fue reemplazado todavía en el
Mahayana, por el elemento de la Conciencia Universal (Alavijnaya), sin modificar
la idea de una continuidad inconsciente.
El gran Ideal budista no es tanto el de suprimir el ciclo de las
reencarnaciones en el sentido de los fenómenos
de muertes y renacimiento, ya que lo que lo habría caracterizado en la existencia
de aquí abajo, lo sería igualmente en las eternidades de la condición divina;
es preciso, pues, una inmortalidad independiente del tiempo y del lugar. Lo cual
implica que el Nirvana no es la Nada (sin embargo, toda idea de supervivencia
conciente sería aún una atadura con la existencia, que impediría la liberación).
El Nirvana (en tibetano: Myang-Hdas) es el Plano en el cual el Espíritu
puede ser conducido por el germen de la Divinidad (Alma Superior);
es la absorción divina (Atma) en el dominio de la Beatitud. Esa es el
Devachan de los Devachans.[1]
En fin, la Nada no puede ser considerada en el mismo plano que el vacío:
la vacuidad (shunyata): es la no-sustancia, no existe, realidad relativa. Esa
cuestión está tratada largamente en el Prajna-Paramita (la obra tibetana que
contiene 8,000 clokas o estancias). El problema del Vacío (Shunya) ha sido muy
comentado y los celadores se han hecho llamar los "Shunyavadis".
Nagarjuna enseña, sobre todo, sobre las bases del Prajna-Paramita (término
que significa más o menos: "Llegados más allá de la facultad, aptos a
recibir la Iluminación"). Esa facultad (Prajna) se reconoce desde la
salida del mundo de los fenómenos, mientras que no hay
más dualidad entre el sujeto y el objeto.
Maurice Percheron concluye que: "La Iluminación presenta así un
carácter positivo y metafísico, mientras que el Nirvana, por la supresión del
sufrimiento y la aflicción, podría ser definido como negativo y afectivo".
Agregando que sólo es valedero el conocimiento de lo realizable y de lo
realizado. Realizar el vacío, es pues, descomponer los fenómenos en sus
elementos constituivos, que así se destruirán ellos mismos faltos de ligadura. El
Ideal del Boddhisattva
Ya
hemos señalado que un Boddhisattva no debe ser necesariamente un budista. El
Biddhisattva, o en su forma pali, Bodhisatta (Bodhi, Sabiduría; Satta, Devoto),
responde a un ideal que se descompone en tres estadíos:
-Mano-Panidhi: es la resolución mental que hace un devoto, en
presencia de un Omnisciente, para convertirse en un Buda en el futuro (esa es la
aspiración).
-Vaci-Panidhi: es la expresión verbal que da un devoto en
presencia de un Buda, respecto a su resolución mental, tomada algunos años
antes (esa es la Expresión).
-Kaya-Panidhi:
que es el término técnico en el Budismo para denominar la singular demostración
de un devoto quien, después de los dos primeros estadíos, ha desarrollado,
gradualmente el autosacrificio espiritual hasta el día en que no pudiendo
contenerse más, demuestra su celo ardiente por medio de un acto ejemplar (es la
denominación).
EL
Boddhisattva que ha denominado completamente los 10 Paramis y practicado las
Cariyas: renace bajo la forma de un Sammasam-Buda (Uno completamente Iluminado).
El Sammasam-Buda es el Buda Universal que enseña al mundo, mientras que
el Pacekka-Buda es un Buda individual. La Sammasam-Bodhi es la Iluminación de
un Ser Perfecto que conoce completamente el Dhamma por su propia voluntad y
Sabiduría, y por Amor expone esa Doctrina a los buscadores de la Paz para
salvarlos de ese ciclo de nacimientos y muertes.
La"Pacekka-Bodhi" es la iluminación ganada por una persona
evolucionada y que es el resultado de un esfuerzo individual. Es una iluminación
independiente que toma el nombre de Buda Privado (Pacekka).
Así, con el fin de seguir la enseñanza de Gautama que decía "una
vez liberado, libera a los otros" ("llegado a una rivera, haz venir a
los otros"), los Budistas (del Norte en particular), no se contentan nás
con ser un Santo (Arhat), sino que quieren, aún, convertirse en Boddhisattvas y
regresar a la tierra para ocuparse de la salvación de los hombres y alcanzar así
el estado de Buda.
El Buda inicial habría sedo Adhibuda, el Eterno, y Gautama sería el
25avo.
Los Dhyani-Budas
Los Dhyani-Budas (llamados a veces los Dhyans-Chohans) son los
seres con Conciencia Cósmica. Para esa suma total de perfección humana,
suministrada por seres de un Manvattara[2]
anterior, han llevado los 7 Espíritus Planetarios.
Esos Jinas (Victoriosos) son también los guardianes de los puntos
cardinales.
En el Dharmakaya (Esencia Trascendente) cinco Dhyani-Budas (Budas de
meditación) han entrado en el Nirvana y no tienen ninguna atadura más con el
mundo, por los cual ellos se desdoblan en un "sambhogakaya" (cuerpo de
beatitud) o mejor aún, por el mediador que uno llama Boddhisattva que, en forma
humana, puede redescender sobre la tierra.
Ese "Cuerpo de Transformación" es llamado Nirmanakaya y
califica al Ser que ha alcanzado los Planos Superiores por una evolución debida
a una serie de existencias y que no ha querido usar de su Alta Situación a fin
de ser, mediante una expiación inmerecida, más útil aún a sus hermanos en la
humanidad y ayudarlos a rescatar sus faltas.
Así, por ejemplo, el Dhyani-Buda Amithaba[3]
tiene como "Sambhogakaya" al Boddhisattva Avaloketishvara[4]
que ha delegado en la tierra su "Nirmanakaya" en la persona de
Siddharta Gautama. Para
el budismo Yoghi-Tántrico tibetano, el Universo suprahumano está
compuesto de siete pisos en la cima de los cuales reina el Unico, el Addi-Buda,
que significa Primordial y que sería creado por su Pensamiento. Se le asimila a
menudo a la Amithaba (Sabiduría Abstracta).
Vienen después los Jinas (representados a menudo por Dhyani-Budas, esos
5 Budas de meditación que uno encuentra en las ilustraciones orientales).
Esos "Regentes del Espacio y del tiempo" (Jinas) tienen
la guarda del mundo y son cinco, como los sentidos, los colores, las virtudes y
los puntos cardinales siempre según la concepción de la Antigua India Védica). 1.
Es primero: Vayrocana, el Guardián del Centro, reinado en el
cenit; es el Buda predicador y resplandeciente que anuncia a "Maitreya."[5] 2.
Al Norte: el verde Amogasiddhi (el Incorruptible), es el Buda
abrigado por Mucilinda (Rey de los Nagas policéfalos, serpientes con varias
cabezas). 3.
Al Sur: Ratnasambhava, todo dorado, que es el Buda nacido como una
gema en el seno de otra gema inmaculada y cuyo gesto es aquel del don. 4.
Al Este: Akshobya (el Inamovible) ese es el Buda Anciano (el
Vencedor de Mara).[6] 5.
En fin, velando sobre el Oeste, el rojo Amithaba (luz infinita
representa al Buda sumergido en la meditación y evoca la claridad sin límite
que se expande en el Universo a la Iluminación.
Vayrocana: "El Guardián del Centro"
Por encima de éstos u controlándolos está Vajrasattva (el Alma
Universal) que es la esencia de Addibuda: esa Suprema inteligencia está situada
sobre el punto central y se presenta coronada saliendo de un loto en medio de
una llama y teniendo a la mano derecha el "Vajra" (Rayo-Diamante).
Además de la reliquia de los Jinas, ellos poseen también un reflejo
espiritual creador (hijo espiritual que se encarna en materia humana) y es
preciso agragar todavía los dobles femeninos de esos Dhyanibudas igualmente Bedurya con sus
7 Tataghatas y los 35 Budas de confesión); pero todos esos elementos están
reunidos en el Boddhisattva cuando él deja el Empíreo para venir sobre la
tierra a cumplir su obra salvadora.
El primer Buda venido sobre la tierra sería el Iluminador Dvrankara
(salido de Vayrocana), pero es preciso aclararlo bien: cada ser humano está
considerado como un embrión de Buda, ya que en cada ser se halla una
calidad absoluta (Tataghata) que debe desembarazar
de toda impureza.
Los Boddhisattvas se encuentran, pues, en el quinto grado con las Tara[7]
y Manjusri (la Voz Dulce0, la encarnación de la Sabiduría, Marici, la Esposa
de Yama (rey de los Infiernos). En los cuatro pisos inferiores están los Yidams
y Dikkini (las furias) persiguiendo a los adversarios del Budismo. La Diosa
Lhamo (equivalencia de Durga de la India, la esposa de Shiva). En fin, las 8
Madres implacables, los nagas engendradores de dioses, los genios Yakshas y toda
la muchedumbre invisible. Pero es preciso tener en cuenta, sobre todo, que todas
esas entidades, desde los Jinas hasta los más bajos elementos, no son sino
visiones particulares de un Inconcebible cuya sola Iluminación permite percibir
la unidad en la diversidad de su totalidad (M. Percheron). En efecto, en la base
de todo eso se encuentra el Maya, el espejismo, la Ilusión. Técnicas Psicofisiológicas del BudismoEl
Mahamudra (Tratado del Gran Símbolo) establece ampliamente la técnica
de las respiraciones y de las visiones. Ahí el budismo se reune casi
enteramente al sistema Yoga. Con el fin de no repetir explicaciones ya dadas
muchas veces[8]
sobre ese método, tomaremos algunos párrafos del libro "El Buda"
(Colección "Maîtres Spirituels" de la Editions du Seiul").
"Los procedimientos físicos son
necesarios, en efecto, a pesar de que sean rechazados por los ortodoxos puros,
que estiman que ellos se alejan de la espiritualidad. Para los budistas tántricos,
el cuerpo no solamente no deberá ser un obstáculo a la contemplación, sino
que deberá hallarse en perfecto estado de salud y participar en el esfuerzo de
liberación. Recurren para lograrlo a la milenaria experiencia de los Yoghis:
posición sentada, piernas cruzadas con las plantas de los pies vueltas hacia
arriba. La lengua se encuentra doblada hacia atrás, la punta tocando el
paladar, los ojos fijos en la punta de la nariz. Los heterodoxos pretenden
poseer, además, la independencia de los dos pulmones y dominar las 670 fibras
lisas de los músculos.
La respiración tiene una gran importancia para condicionar la atención:
un ritmo adecuado provoca la flexibilidad de las facultades concientes, crea un
estado psíquico particular. El soplido (Prana) cuyo dominio era largo tiempo
aplicado en la antigua Hatha Yoga, es aspirado, retenido, expirado y juega en
papel determinante en el libre ejercicio de la imaginación. Los eremitas
pretenden que tales ejercicios respiratorios crean una fiebre que les permite
resistir las más bajas temperaturas: en efecto, se puede pensar que obtienen así
un desajuste del sistema termo regulador. Sin embargo, los ortodoxos del
Mahayana no tienen más desdeño por esos eremitas de cabellos largos que
recorren a paso largo, desnudos, las mesetas nevadas del Tíbet.
Pero, el acto ritual, debe reunir el cuerpo a la palabra eficaz (mantra)
y al pensamiento (samadhi). La práctica más admitida para obtener el éxtasis
es la de llegar a desdoblar el estado de conciencia de pensamiento impreciso y
al mismo tiempo en atención a la vez desatada y vigilante, "como
vuestros ojos ven vuestro compañero y la ruta". Se debe detener lo
que llamaremos el cinematógrafo del pensamiento y fijar la atención sobre
visiones muy elementales al comienzo: geométricas y luminosas. Por la
"mirada vuelta hacia el interior", el meditante es capa de
"comprender" el más mínimo objeto, de identificarse a él. Espacio y
tiempo se anulan sin caer por ello en la inconciencia total."
El desdoblamiento no es un instrumento de conocimiento, sino de acción. Si en ese
estrado uno examina sin sombra la visión límpida de la vacuidad, ella será
llamada: estación y movimientos combinados, así como el pescado evoluciona en
el agua sin agitar la superficie... Pero, sea lo que sea, lo que aparezca en esa
vacuidad es preciso no creer en ella y dejarla escapar. No se debe tomar por
real su propio espíritu ni el de los otros. Sri Aurobindo Todo
un proceso en cuatro puntos deber ser seguido para llegar a la contemplación
del vacío de los tres mundos fenomenales: los deseos (kama), las formas (rupa)
y lo inmaterial (arupa). No obstante, en ningún momento debe intervenir una
volición. Basta desgranarse en un
punto de partida dependiente del físico: vista, audición, respiración y
dejarse llevar: la vocación y la imaginación serán suficientes para vaciar el
espíritu de todo contenido.
La fijación de la vista en una imagen búdica o un mandala[9]
y del oído en la sonoridad AUM, conducen la fijación del ojo del espíritu
en el principio de la vacuidad y vence la reacción del mundo sobre la
conciencia: el egotismo se disuelve. La meditación, privada de todo pensamiento
discursivo, controla
la imaginación y anula la
diferenciación de los fenómenos. El
Chellah (alumno-discípulo) se entrega a la voluntad
de su Gurú del cual puede recibir la enseñanza, no solamente por la
palabra sino también por el pensamiento y la influencia a distancia. Identificándose
a su Maestro, él se identifica así al Guía de su Gurú y así hasta el
Boddhisattva Iniciador. nos: lo real verdadero aparece con el apaciguamiento
del espíritu. El control de la sensibilidad, la ausencia de deseo y aversiones,
llevan a un comportamiento interior conforme a la vacuidad, esencia misma de las
cosas. La ruptura de todo lazo con el mundo fenomenal, la independencia en
relación con toda la causa, da el fruto esperado: el frente a frente con los
tres cuerpos del Buda, el conocimiento (Bodhi), en una desnudez que nada puede
afectar más.
En la práctica, con la faz hacia sí mismo, el monje asistirá a una
espantosa descomposición de sus carnes, hasta el descubrimiento del esqueleto;
después a una reconstitución
gloriosa que se traduce ordinariamente por la irrupción de miríadas de budas
por fuera de cada poro de la piel.
Con el obscurecimiento del entendimiento así disipado, en meditante abandona
las representaciones groseras provistas todavía de formas y colores para
penetrar en un dominio de bienestar y de paz interior. Esas no son más que
etapas: es preciso llegar a una indiferencia total por esa dicha etérea, sentir
más que percibir el Universo. Pocos traspasan ese estadío que
confiere poderes mágicos extraordinarios. Pero aquellos que al final de ocho
descensos en sí mismos, han llegado al éxtasis informal en el cual espacio,
conciencia y tiempo son ilimitados, esos tendrán abiertas en vida la puerta del
No Ser. Si su corazón, preparado para una vida de pureza, se detiene en ese
momento, la cadena de los renacimientos serpa rota por siempre para ellos.
después no hay más
trasmigración; estad decididos
a convertiros en Buda".
El Zen Budismo
Para terminar digamos todavía una palabra a propósito del "Zen", del
cual hemos ya estudiado las grandes líneas precedentemente (ver "Propósitos
Psicológicos" No. I).
La verdadera escuela mística del budismo chino: el "Ch'an"
debe su existencia al gran evangelizador indo: Boddhidharma. Ese monje
militante recibió su enseñanza de Panyatara, Patriarca budista del sexto
siglo, instructor de rara erudición. La obra sería proseguida por el Pandit
Boddhishiri.
Boddhidharma (el Brahman con los ojos azules de los pájaros pricipescos)
trajo el "Dhyana" hindú de la Yoga a la China, bajo en nombre de
Ch'an , el cual sería introducido más tarde en el Japón bajo el nombre de
"Zen".
Boddhidharma jamás es descrito
sonriendo o teniendo un aire dichoso:
de talla enorme, con gestos
bruscos, sus ojos eran cosa muy extraña. El naturalmente indiferente
a su porte personal, como todos los
patriarcas en ese estado de
abnegación indispensable a los verdaderos
budistas. Vestido a menudo de
una túnica
azafrán (la "gerrúa" de los Yoghis-Sannyasis)
en tanto que el color verde habría
de ser de rigor para
los Patriarcas del
Zen. Considerando la
cosa como
demasiado profunda
para quedar en el mundo, meditó nueve años en el
Monasterio solitario
de Shao-Lin
vuelto hacia un muro frente
al cual permaneció inmóvil, orando.[10]
El advirtió a sus discípulos acerca de su fin y pasó al examen a: Tau-Fu,
Tsung-Chi y Tao-Yuh, pero fue el último quien respondió mejor y a quien él le
confió su manto verde (insignia de los Patriarcas Zen); se trataba de una
cuestión sobre las Leyes a las cuales Hwui-Ko supo satisfacer.
En fin, la doctrina de meditación del Zen salió directamente del Ch'an,
que había venido a predicar en China el monje Boddhidharma en el 527. Se trata
de profundizar el "yo" y de reencontrar en el fondo del pensamiento:
la esencia universal. Como escribe Petrucci: "Ellos han sabido dar en sus
versos, en sus toques de pincel, aquello que flota inasequible detrás de la
realidad, ese sutil inmensidad en la contemplación, en la cual el sabio
encuentra su dicha".
El origen del Zen puede ser considerado en el momento mismo en el cual el
Buda Gautama recibe su Iluminación, durante las noche en Gaya, en el siglo
quinto antes de la era cristiana. Zen es, pues, la palabra japonesa derivada del
chino Ch'an-na (en abreviación Ch'an) que es la corrupción del sánscrito
Dhyana. Zen es un sistema de vida (en uso particularmente en China y en el Japón)
y se encuentra en las comunidades monásticas en las cuales el maestro con sus
discípulos trabajan para la cultura de los campos y el cuidado del Monasterio,
al mismo tiempo que para la evolución espiritual. Es el mensaje secreto
transmitido de labio a oído, mientras que los seguidores del Buda se han
dividido en sectas a causa de las interpretaciones diversas y sobre todo de las
traducciones múltiples de los textos.
En el Zen no hay dualismo (Cielo y Tierra, Hombre y Dios, material y
espiritual, natural y sobrenatural, etc).
Se llama Za-Zen la técnica de meditación en el sistema Zen.
Después del dominio del pensamiento por los ejercicios de los Kouans, los discípulos
preservan sus energías nerviosas por ese
método cuyos elementos son derivados de la Yoga. En los Zendo
(Monasterio Zen) los discípulos vienen voluntariamente cerca del Maestro que
los recibe para aconsejarlos y ver si el monje ha progresado con sus Kouans (ese
acto de llama el "San-Zen" que corresponde a una especie de
entrevista). El Maestro Zen, Pai-Chang (en japonés Hyakujo) fue el fundador de
las comunidades y fue el que estableció las reglas y preceptos de la vida monástica
(muerto en 814). (Todas las reglas, con las Leyes, son definidas en la obra
"Pai-Chang-Kuei").
Se llama Semmon-Dojo el vestíbulo de meditación donde practican los Za-Zen.
El Kouan ese principio del budismo Zen es un factor primordial del sistema. Hay
1,700 Kouans, pero no son todos necesarios para la completa comprensión del método;
sin embargo, es muy raro que uno solo sea suficiente para el término final del
Satori. El Kouan es la medida del Satori (como el Satori es la medida del Zen).
Kouan significa textualmente "documento público", pero en realidad es
la forma de un problema basado sobre las acciones y las palabras de Maestros
famosos. Esas son las actitudes que se deben tomar para REALIZAR; esos Kouans
provocan siempre en el discípulo una especie de dilema, planteándole
generalmente una preferencia entre dos alternativas cada una igualmente posible.
Así, casa Kouan refleja el KOUAN gigante de la Vida.
El Satori es el factor indispensable para el cumplimiento del Zen.
Es la experiencia repentina, descrita a veces como un "pasar más allá"
del espíritu. Puede comprenderse como un abandono de falsas ideas de posesión.
El Satori es la medida del Zen (así como el Kouan es la medida del Satori), Hay
varios grados de Satori y para alcanzar los más altos es preciso trabajar con
varios Kouans.
Por último, es preciso citar al monje Eisai quien, a su regreso de China
(hacia el siglo 1190), introdujo el Zen en el Monasterio de Shojukiji en Hakata,
en el Japón, así como al monje Dogen quien al inicio del siglo trece, después
de una estancia en China igualmente, regresó como propagandista ardiente en la
doctrina Zen con una reforma, de ahí en nombre que le dio a su nueva secta: el
Sodo.
Digamos para terminar que el conjunto de todas esas doctrinas está
basado sobre el Antiguo Sistema Yoga, y la disciplina
Zen en particular, es practicar siguiendo el método físico-psíquico de
los Yoghis, método llevado lo más lejos posible en una técnica muy profunda.
Es estimulante para los budistas ver en nuestros días a las más grandes
personalidades adherirse a esa doctrina, ya sea en Europa o en América, donde
los círculos de eruditos se han interesado. No solamente los filósofos y los
hombres de Pensamiento los que se han ligado al conocimiento del Budismo, sino
que la Ciencia viene igualmente a patrocinar los argumentos expuestos hace ya
dos mil quinientos años por Gautama. A saber: que el universo se presenta a
nuestros sentidos de una manera de, de otra a nuestras impresiones y de otra,
todavía más allá de las percepciones.
Así, la Ciencia, lejos de venir en ayuda de aquellos que se reclaman de
ella bajo el título de materialistas, viene a demostrar al contrario, que
nuestros sentidos, en sus apreciaciones de hacer creer realidades tangibles, se
hallan por el contrario en el error. Si éstos no son imperfectos (o al menos no
enteramente desarrollados) habremos de todas maneras sub-estimado ciertas
facultades.
En consecuencia, una transformación se opera en la manera de ver las
cosas y es muy natural que sea hacia el oriente que debemos volvernos para
encontrar los datos que después de millones de años fueron proclamados por los
Sabios de allá. AUM
MANI PADME HUM AUM
WAGI SHORI HUM AUM
VAJRA PANI HUM Marzo
1957 [1]
El Devachan
es el primer grado de estado espiritual en el cual el hombre pasa cada vida.
Hay siete estados en los cuales pueden adaptarse los espíritus, según sus
iluminaciones: después del "Rupa-Loka", primer estado subjetivo
del Devachan, en el cual se puede todavía tener conciencia de una forma,
hasta el "Arupa-Loka" el más elevado estado del Devachan, en el
cual, en esa trascendencia de la espiritualidad, no hay muerte para
caracterizarlo. [2]
Un Manvantara
- 64.800 años, es igual al periodo de los 4 Yugas (Satya, Tetra, Dwapra y
Kali-Yuga). [3]
Amithaba
(Luz Infinita) domina al Oeste; mientras que Akshobya (lo Imperturbabla)
domina al Este. El flanco oeste del Monte Kailas en el Tibet se llama
igualmente Amithaba, símbolo rojo. (Amita es uno de los nombres chinos de
Buda; ese sería Tsong-Ka-Pa quien representaría una de las encarnaciones). [4]
Avaloketishvara
(el Señor que mira hacia abajo al mundo con compasión), hijo espiritual de
Amitayus (Vía Infinita): reflejo glorioso
de Amithaba. Ese es el nombre místico de la Armada de los Dhyanis
Chohans y también el nombre simbólico del Kailas (Se le representa a
menudo con: 4 cabezas triples y
doce miembros). [5]
Maitreya (Aquel que ama), es el Mesías de oro,
equivalencia del Avatar de los hindúes o del Cristo Rey: es el Buda
anunciado para establecer la Edad de Paz. [6]
) Mara:
el Dragón del umbral, que es una joya hechicera, encanta los sentidos ciega
el espíritu; es el Rey de los pecados (sobre todo de ls lujuria),
destructor despiadado. Su otra forma es Maya, la aberración. En sánscrito,
Mritvu genio de la destrucción, es el Samael de la Qabbalah. Mara
(significando muerte) es llamado a veces Antaka, es un simulacro de Mairya
de la Avesta. Así como Amithaba, que vela sobre el Oeste hacia el cual se
precipita el sol, es una transposición de una antigua divinidad solar
persa. [7]
Doble réplica de Avaloketisvara las Tara (verde y blanca), toman en
China el nombre de Kwan-Yin: es la divinidad de las Madres. Su nombre
de nacimiento es Miao-Shan (los chinos acuerdan siempre los 3 nombres: en el
nacimiento, en el matrimonio y en la muerte). En el Japón, será Kwannon
(Divinidad de la Misericordia) y se encuentra representada en diferentes
formas: Sho-Kwannon (Sabiduría), Ju-Ichi-Men-Kwannon (las once caras de
Once figuras), Senju-Kwannon (Mil manos), Ba-to-Kwannon (cabeza de caballo),
Nyo-I-Rin-Kwannon (Omnipotente). Kwan-Yin y Kwannon son siempre los
Avaloketisvara feminizados. [8]
En
esta colección de Propósitos Psicológicos y, sobre todo, en
nuestras diferentes obras y, en particular, nuestro libro Yug, Yoga,
Yoghismo se encuentran ya dados todos los detalles sobre esas prácticas. [9]
El Mandala es un círculo que representa esquemáticamente la
estancia de los Boddhisattvas y de los Genios. El trazado del
"Mandala" debe ser cumplido cotidianamente; representa los mundos
y los universos (macrocosmo y microcosmo) en totalidad, en el cual el
mediante va a identificarse, ya que los símbolos del Mandala vivifican los
trasfondos psíquicos primordiales para integrarse a lo conciente. (Aquello
que C. G. Jung ha definido por "proceso de individuación"). Es el
Gurú (Maestro Espiritual) quien da el Mandala (círculo mágico) que servirá
de instrumento para la contemplación: puede tratarse de un dibujo simbólico
grabado sobre metal, una piedra, etc... Consiste también en ser reproducido
con arena, flores, guijarros. Pero, cuando poco a poco el iniciado llega a
establecer el mandala en estado de meditación, se trata entonces
de una construcción mental en la cual él verá jugar las fuerzas
movientes y eternas. [10]
Boddhidharma
esta representado siempre, en las pinturas chinas, en meditación delante de
un muro, para abstenerse a la idea de un mundo exterior. Las reproducciones
del "monje de los ojos enormes" son numerosas. Hay que notar también
que los más célebres pintores
y los más grandes poetas fueron adeptos del Zen.
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