La estampida de los dioses:
Epílogo de un congreso sobre
Astrología
Por Virginia
Corona
Psicoastróloga y asesora en Feng Shui
Del 8 al 11 de agosto se llevó a
cabo en la ciudad de Guadalajara el Congreso Mexicano Internacional de
Astrología Cima 2002, convocatoria a la que respondimos en tropel desde
diferentes puntos de la república todos los aspirantes a la ciencia sagrada de
los astros.
La oportunidad de asistir a
conferencias, cursos, seminarios y paneles impartidos por los más destacados
iconos de la astrología mundial, provocó que se formaran grupos y corrillos de
excitados aprendices, que discutían las gracias, dones y abultados currículos
de los participantes. Se barajaban nombres de todos los calibres como Vicente
Cassanya, Noel Tyl, Gloria Star, Stephen Arroyo. Todos con libros publicados
en varios idiomas y obviamente habitantes del Olimpo astrológico.
El congreso dio inicio envuelto
en confusión, la que se puso de manifiesto en las lágrimas vertidas por el
organizador, al expresar su reclamo hacia los astrólogos mexicanos, por su
falta de solidaridad en la organización del evento, lo que provocó una
limitada asistencia que no cumplía con las expectativas requeridas en cuanto a
la recuperación económica.
En lo concerniente a lo esperado
en el campo del conocimiento, se presentaron sorpresas muy positivas, como la
sencillez, paciencia y sabiduría que Vicente Cassanya (el astrólogo español
especialista en cartoastrografía, hacedor del Anuario Mundial y de la revista
española Astrología para ser feliz y de numerosos libros publicados en
diversos idiomas) tuvo para con su público sin importar horas ni número de
preguntas; el historicismo y la voz de barítono del astrólogo norteamericamo
Noel Tyl, famoso por su veintena de libros publicados y por ser consultor de
personalidades de la talla del príncipe Carlos de Inglaterra; la humildad y
sapiencia del maestro sacerdote maya Apolinaro Pixtun procedente de Guatemala,
quien asombró a extranjeros y nacionales con sus ancestrales predicciones y
con el poder curativo de sus manos.

Nebulosa
Pasaron los días, y Cronos tocó
la campana para el cierre de esta neptuniana reunión marcada por el sello del
signo de Leo. Los asistentes fueron apareciendo en desvelados grupos a la cita
de la clausura del evento, en la que se anunciaban los importantes temas de la
ética y el futuro de la astrología tratados en mesas redondas en las cuales
participarían todos los ponentes.
Después de una confusa espera de
más de una hora, en que el auditorio se iba llenando lento y nadie sabía qué
pasaba, una impersonal voz aumentada por un micrófono con interferencia, dio
la escueta noticia: "Se suspende la clausura del evento, ya que los
organizadores y los astrólogos venidos del extranjero (todos los iconos)
partieron esta mañana hacia Ixtapa Zihuatanejo. Si desean continuar el tema de
la ética y el futuro de la astrología, pueden tomar libremente la palabra". La
temática era muy acorde a la situación y las participaciones de los astrólogos
mexicanos no se hicieron esperar, fueron surgiendo tímidamente de la masa, y
una vez vencido el malinchismo que aún nos acompaña, desplegaron todo su
conocimiento regalando a los asistentes un cierre inesperado, fuera del
contexto original, donde se escuchó el decir del astrólogo mexicano que
también tiene mucho qué aportar: Arturo Alvarez Bravo, Cecilia Ortiz, Graciela
Salazar, Domingo Díaz Porta, Jorge Iguanzo, Ramón Jiménez, etc. Y también nos
sobrecogimos una vez más con el lamento del indio, en voz de la queja hecha
públicamente por el grupo maya, el cual fue abandonado a su suerte, dejándolo
sin recursos para volver a su natal Guatemala, porque los dioses en su prisa
por llegar al mar olvidaron esos pequeños detalles.
La estampida de los dioses nos
dio la oportunidad de conocer la voz del astrólogo nacional y de hacer un
llamado a la unidad y a la ética del astrólogo.
Para cualquier información sobre
los acuerdos tomados en cuanto a la unidad de los astrólogos y de los
estudiantes de astrología, favor de llamar a Virginia González Corona al tel/fax
634 69 65
Artículo de La Bitácora.