Nota del webmaster: Como un seguimiento al tema del Gran Arcano se pone  a su consideración y estudio el siguiente artículo del gran investigador francés, René Guenón (1886-1951) extraído de su libro "El Rey del Mundo".  Melki y Tsedek son las dos palabras escritas en hebreo (mem m, lamed l, kaph k y tzadik x, daleth r , qoph q) en la parte superior del Gran Arcano y significan Melki=Rey y Tsedek=Justicia, "Rey de Justicia" nombrado tambien "Rey de Salem" en la Biblia, lo que se asimila al concepto de la "Agharta" y a la función del 7º MANU o 10º Avatar de Vishnu, en esta Nueva Era del Aquarius, por lo que retoma gran importancia para comprender mejor la misión del Instructor Mundial en cuanto portavoz de la Tradición Iniciática y su manifestación actual entre la humanidad que “tiene por objeto adaptar a las necesidades de los hombres la Ley Crística enseñada por Él...”. Esperamos sus comentarios, preguntas y aportes.


   MELKI-TSEDEQ René Guenón o Abd Al-Wahid Yahia (1886-1954), se formó doctrinalmente y recorrió tanto las vías del ocultismo (martinismo, templarismo y catarismo) como las vias vivas del esoterismo: masonería del rito escocés antiguo y aceptado, hinduismo vedanta, taoísmo y sufismo.

             Por René Guenón 

Se dice en las tradiciones orientales que el Soma, en cierta época, devino desconocido, de manera que fue preciso, en los ritos sacrificiales, sustituirlo por otra bebida que no era más que una figura de este Soma primitivo [1]; este papel fue jugado principalmente por el vino, y a ello se refiere, entre los Griegos, una gran parte de la leyenda de Dionysos [2]. Ahora bien, el vino a menudo se toma para representar a la verdadera tradición iniciática: en hebreo, las palabras iaïn (vino) y sod (misterio) son intercambiables entre ellas como teniendo el mismo número[3]; entre los Sufíes*, el vino simboliza el conocimiento esotérico, la doctrina reservada a la élite y que no conviene a todos los hombres, lo mismo que no todos pueden beber el vino impunemente. Resulta de ahí que el empleo del vino en un rito confiere a éste un carácter claramente iniciático; tal es, especialmente, el caso del «sacrificio eucarístico» de Melquisedec [4], y ahí está el punto esencial en el cual debemos detenernos ahora.

El nombre de Melquisedec, o más exactamente Melki-Tsedeq, no es otra cosa que el nombre bajo el cual la función misma del «Rey del Mundo» se halla designada expresamente en la tradición judeo-cristiana. Hemos dudado un poco en formular este hecho, que comporta la explicación de uno de los más enigmáticos pasajes de la Biblia hebrea, pero desde el momento que nos decidimos a tratar esta cuestión del «Rey del Mundo» nos era verdaderamente imposible no hablar de ello. Podríamos retomar aquí la palabra pronunciada por San Pablo respecto a esto: «Acerca de esto tenemos mucho que decir, y cosas difíciles de explicar, porque sois lentos en entender [5]».

 He aquí en primer lugar el texto mismo del pasaje bíblico de que se trata: «y Melki-Tsedeq, rey de Salem, hizo traer el pan y el vino; y era sacerdote del Dios Altísimo (El Élion) y bendijo a Abram[6], diciendo: «Bendito sea Abram por el Dios Altísimo, dueño de los Cielos y de la Tierra; y bendito sea el Dios Altísimo que te ha entregado a tus enemigos en tu mano. Y Abram le dio el diezmo de todo lo que ha­bía tomado[7]».

Melki-Tsedeq, es pues rey y sacerdote a la vez; su nombre significa «Rey de Justicia» y es al mismo tiempo rey de Salem, es decir, de la «Paz»; reencontramos pues aquí, ante todo, la Justicia y la Paz, es decir, precisamente los dos atributos fundamentales del «Rey del Mundo». Hay que observar que la palabra Salem, contrariamente a la opinión general, no ha designado nunca en realidad una ciudad, pero que si se la toma por el nombre simbólico de la residencia de Melki-Tsedeq, puede verse como un equivalente del término Agarttha. En todo caso es un error ver en ello el nombre primitivo de Jerusalem, pues este nombre era Jébus, o sea, al contrario; si el nombre de Jerusalem se dio a esta ciudad cuando se estableció allí un templo espiritual por los Hebreos, es para indicar que era desde entonces como una imagen visible de la verdadera Salem; y hay que notar que el Templo fue edificado por Salomón, cuyo nombre (Shlomoh) también deriva de Salem, que significa el «Pacífico»[8].

He aquí ahora en qué términos San Pablo comenta lo que se ha dicho de Melki-Tsedeq: «este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote de Dios Altísimo, que salió al encuentro de Abraham cuando él volvía de derrotar a los reyes, que le bendijo, y a quien Abraham dio el diezmo de todo el botín; que es primeramente según el significado de su nombre, Rey de Justicia, luego Rey de Salem, es decir, Rey de Paz; que no tiene ni padre ni madre, sin genealogía, que no tuvo ni principio ni fin de su vida, pero que se ha hecho así semejante al Hijo de Dios; este Melquisedec permanece sacerdote a perpetuidad»[9].

Ahora bien, Melquisedec es representado como superior a Abraham, ya que le bendijo, y «sin discusión alguna es el inferior el que resulta ser bendecido por el superior [10]»; y, por su parte, Abraham reconoció esta superioridad, ya que le dio el diezmo, lo que es señal de su dependencia. Hay en ello una verdadera "investidura" casi en el sentido feudal de esta palabra, pero con la diferencia de que se trata de una investidura espiritual; y podemos añadir que ahí se halla el punto de unión de la tradición hebrea con la gran tradición primordial. La «bendición» de la que se habla es propiamente la comunicación de una «influencia espiritual» en la que Abraham va a participar de ahora en adelante; y se puede observar que la fórmula empleada pone a Abraham en relación con el «Dios Altísimo», que el mismo Abraham invoca luego identificándolo con Jehováh[11]. Si Melki-Tsedeq es así superior a Abraham, es que el «Altísimo» (Élion), que es el Dios de Melki-Tsedeq, es él mismo superior al "Todopoderoso" (Shaddai), que es el Dios de Abraham, o, en otras palabras, que el primero de estos nombres representa un aspecto divino más elevado que el segundo. Por otra parte, lo que es sumamente importante y lo que parece no haber sido señalado nunca, es que El Elion es el equivalente de Emmanuel, estos dos nombres teniendo exactamente el mismo número[12]; y esto vincula directamente la historia de Melki-Tsedeq con la de los Reyes Magos, de los que anteriormente hemos explicado el significado. Además, se puede ver lo siguiente: el sacerdocio de MeIki-Tsedeq es el sacerdocio de El Elion: el sacerdocio cristiano es el de Emmanuel; si por tanto, El Elion es Emmanuel, estos dos sacerdocios no son más que uno y el sacerdocio cristiano, que además contiene esencialmente la ofrenda eucarística del pan y del vino, es verdaderamente "según el Orden de Melquisedec"[13]

La tradición judeo-cristiana distingue dos sacerdocios, uno «según el orden de Aarón» y el otro «según el orden de Melquisedec», y éste es superior a aquél como Melquisedec mismo es superior a Abraham, del cual ha nacido la tribu de Leví y, en consecuencia, la familia de Aarón [14]. Esta superioridad es afirmada por San Pablo, cuando dice: «Leví mismo, que recibió el diezmo (por el pueblo de Israel), lo ha pagado, por decirlo así en Abraham[15]». No tenemos que extendernos más aquí sobre el significado de estos dos sacerdocios, pero citaremos una vez más estas palabras de San Pablo: «Aquí (en el sacerdocio levítico), son los hombres mortales los que perciben los diezmos, pero allí es un hombre del que se atestigua de que está vivo [16]» Este hombre viviente, que es Melki-Tsedeq, es el Manú que permanece en efecto «perpetuamente» (en hebreo le-ôlam), es decir, para toda la duración de su ciclo (Manvantara) o del mundo que él rige especialmente. Por ello es sin genealogía, pues su origen es "no-humano" puesto que es él mismo el prototipo del hombre, y es realmente «hecho semejante» al Hijo de Dios, ya que la Ley que él formula es, para este mundo, la expresión y la imagen misma del Verbo divino [17].

Pintura de William Blake

Hay que hacer aún otras consideraciones y primero ésta: en la narración de los «Reyes Magos» vemos a tres personajes distintos, que son los tres jefes de la jerarquía iniciática; en la de Melki-Tsedeq, no vemos más que uno solo, pero que puede unir en él unos aspectos que corresponden a las tres funciones. Es así cómo algunos han diferenciado 

  1. Adoni-Tsedek, «el Señor de Justicia», que se desdobla de alguna forma en 

  2. Kohen-Tsedek, «el Sacerdote de Justicia», y 

  3. Melki-Tsedeq, «el Rey de Justicia»

estos tres aspectos pueden considerarse como relacionados, respectivamente, con las funciones de Brahâtmâ, del Mahâtmâ y Mahânga [18]. Aunque Melki-Tsedeq no sea más que el nombre del tercer aspecto, se aplica comúnmente por extensión al conjunto de los tres y, si se aplica así con preferencia a los otros, es porque la función que expresa es la más cercana al mundo exterior, por consiguiente la que se manifiesta más inmediatamente. Por lo demás, se puede notar cómo la expresión de «Rey del Mundo», tanto como la de «Rey de Justicia», no hace alusión directamente más que al poder regio; y por otra parte, en la India se halla también la designación Dharma-Râja, que es equivalente literalmente a la de Melki-Tsedeq [19].

Si ahora tomamos el nombre de Melki-Tsedeq en su sentido más estricto, los atributos propios del «Rey de Justicia» son la balanza y la espada; y estos atributos son también los de Mikael, considerado como el «Ángel del Juicio» [20]. Estos dos emblemas representan, respectivamente, en el orden social, las dos funciones administrativa y militar, que pertenecen propiamente a los Kshatriyas, y que son los dos elementos constitutivos del poder real, como también jeroglíficamente los dos caracteres que forman la raíz hebrea y árabe haq y que significa a la vez "Justicia" y "Verdad"[21], y que entre diversos pueblos antiguos ha servido para designar a la realeza [22]. Haq es la potencia que hace reinar la Justicia, es decir, el equilibrio simbolizado por la balanza, mientras que la potencia misma lo es por la espada [23], y ella es la que caracteriza la función esencial del poder real; y, por otra parte, es también, en el orden espiritual, la fuerza de la Verdad. Además, es preciso añadir  que existe también una forma suavizada de esta raíz haq, obtenida por la sustitución del signo de la fuerza material por el de la de la fuerza espiritual; y esta forma hak designa con propiedad la «Sabiduría» (en hebreo Hokmah), de manera que conviene más especialmente a la autoridad sacerdotal, como la otra al poder real. Esto está confirmado una vez más por el hecho de que las dos formas correspondientes se reencuentran, con sentidos similares, en la raíz kan, que, en lenguas muy diversas, significa «poder» o «potencia» y también «conocimiento» [24]: kan es sobre todo el poder espiritual o intelectual, idéntico a la «Sabiduría» (de donde kohen, en hebreo, «sacerdote»), y qan es el poder material (de donde diferentes palabras que expresan la idea de «posesión» y especialmente el nombre de Caín [25]. Estas raíces y sus derivadas podrían sin duda dar lugar otra vez a muchas más consideraciones; pero debemos limitarnos a lo que más directamente se relaciona con el tema del presente estudio.

Para completar lo que precede, volveremos a lo que la Kábala hebrea dice de la Shekinah: ésta está representada en el «mundo inferior» por la última de las diez Sephiroths, llamada Malkuth, es decir, «el Reino», designación que es bastante digna de mención desde el punto de vista en que nos colocamos aquí; pero aún hay más, entre los sinónimos que a veces se dan a Malkuth se encuentra Tsedeq, el «Justo» [26]. Esta comparación de Malkuth y de Tsedeq, o de la Realeza (el gobierno del Mundo) y de la Justicia, se encuentra precisamente en el nombre de Melki-Tsedeq. Aquí, se trata de la justicia distributiva y propiamente equilibrante, en «la columna del medio» del Árbol sefirótico; hay que distinguirla de la Justicia opuesta a la Misericordia e identificada con el Rigor, en la «columna izquierda», pues son dos aspectos diferentes (y además, en hebreo hay dos palabras para designarlos: la primera es Tsedaqah, y la segunda es Din). El primero de estos aspectos es la Justicia en su sentido más estricto y el más completo a la vez, que esencialmente implica la idea de equilibrio o armonía, y ligada indisolublemente a la Paz.  Malkuth es el «recipiente donde se reúnen las aguas que vienen del río de arriba, es decir, todas las emanaciones (gracias o influencias espirituales) que derraman abundancia» [27]. Las aguas que descienden de este «río de arriba» recuerdan extrañamente el papel atribuido al río celestial Gangâ en la tradición hindú, y podríamos también subrayar que Shakti, del que Gangâ es un aspecto, no deja de ofrecer ciertas analogías con la Shekinah, aunque no fuera más que en razón de la función «providencial» que les es común. El recipiente de las aguas celeltiales es idéntico al centro espiritual de nuestro mundo: de ahí parten los cuatro ríos del Pardes, que se dirigen hacia los cuatro puntos cardinales. Para los Judíos este centro espiritual se identifica con el monte de Sión, al cual dan el nombre de «Corazón del Mundo», por otro lado común a todas las «Tierras Santas», y que, para ellos, se convierte así en cierto modo en el equivalente del Mêru de los Hindúes o del Alborj de los Persas[28]. «El Tabernáculo de la Santidad de Jehováh, la Residencia de la Shekinah, es el Santo de los Santos que es el corazón del templo, que es él mismo el centro de Sión (Jerusalén), como la Santa Sión es el centro de la Tierra de Israel, tal como la Tierra de Israel es el centro del mundo» [29]. Aún se pueden llevar las cosas más lejos no sólo en todo lo que se ha enumerado aquí, tomándolo en el orden inverso, sino también tras el Tabernáculo en el Templo, el Arca de la Alianza en el Tabernáculo y, en el Arca de la Alianza misma, el lugar de la manifestación de la Shekinah (entre los dos Kerubim), representan como otras tantas aproximaciones sucesivas del «Polo espiritual».

Es también de esta forma como Dante presenta precisamente a Jerusalén como el «Polo espiritual», tal como hemos tenido la ocasión de explicarlo en otro lugar [30]; pero esto, cuando se sale del punto de vista propiamente judaico, se torna ante todo simbólico y ya no es una localización en el sentido estricto de esta palabra. Todos los centros espirituales secundarios, constituidos como adaptaciones de la tradición primordial a condiciones determinadas, son, como ya lo hemos indicado, imágenes del centro supremo; Sión puede no ser en realidad más que uno de esos centros secundarios, y sin embargo identificarse simbólicamente con el centro supremo en virtud de esta similitud. Jerusalem es efectivamente, como su nombre indica, una imagen de la verdadera Salem; lo que hemos dicho y lo que diremos todavía de la «Tierra Santa», que no es sólo la Tierra de Israel, permitirá comprenderlo sin dificultad.

A propósito de esto, otra expresión muy importante como sinónimo de «Tierra Santa», es la de «Tierra de los Vivientes»: designa manifiestamente a la «morada de inmortalidad», de manera que en su sentido propio y riguroso se aplica al Paraíso terrenal o a sus equivalentes simbólicos, pero esta denominación también ha sido aplicada a las «Tierras Santas» secundarias y especialmente a la Tierra de Israel. Se dice que «la Tierra de los Vivos comprende siete tierras», y P. VuIliaud señala respecto a esto que «esta tierra es Canaán en la que había siete pueblos» [31]. Sin duda, es exacto en un sentido literal: pero, simbólicamente estas siete tierras podrían muy bien, tal como las que se tratan por otro lado en la tradición islámica, corresponder a los siete dwîpas que, según la tradición hindú, tienen a Mêru por centro común, y sobre los cuales volveremos más adelante. Del mismo modo que cuando los antiguos mundos, o las creaciones anteriores a la nuestra, son simbolizados por los «siete reyes de Edom» (el número septenario se encuentra aquí en relación con los siete «días» del Génesis), hay en ello una semejanza mucho más chocante para no ser más que accidental, con las eras de los siete Manúes contadas desde el comienzo del kalpa hasta la época actual [32].

 


[1] Según la tradición de los Persas, hubo dos clases de haoma: el blanco, que no podía recogerse más que en la montaña sagrada a la que llamaban Alborj, y el amarillo, que reemplazó al primero cuando los antecesores de los iraníes abandonaron su hábitat primitivo, pero que se perdió igualmente al cabo del tiempo. Se trata de las fases sucesivas del oscurecimiento espiritual que se produjo gradualmente a través de las diferentes épocas del ciclo humano.

 [2] Dionysos o Baco tiene muchos nombres, correspondiendo a otros tantos aspectos diferentes; desde uno de estos aspectos, al menos, la tradición le hace proceder de la India. El relato según el cual se le hace nacer del muslo de Zeus, descansa en una semejanza verbal de lo más curiosa: la palabra griega «mêros», («muslo») fue sustituida por Mêru, «la montaña polar», a la cual es fonéticamente casi idéntica

 [3]  El número de cada una de las dos palabras es 70.

 * (La edición 1ª incluía la palabra “Persas” a continuación. N. del T.)

 [4] El sacrificio de Melquisedec se considera habitualmente como una prefiguración de la Eucaristía y el sacerdocio cristiano se identifica en principio con el sacerdocio mismo de Melquisedec, según la aplicación hecha a Cristo en estas palabras de los Salmos: «Tu es sacerdos in aeternum secundum ordinem Melchisedec» (Salmo, 110, 4).

 [5] Epístola a los Hebreos, 5,11.

 [6] El nombre de Abram aún no había cambiado por el de Abraham; al mismo tiempo (Génesis XVII), el nombre de su esposa Saraï, se cambió por el de Sarah, de manera que la suma de los números de estos dos nombres quedó igual.

 [7] Génesis, 14,19-20. (La edición 1ª cita 18-20. N del T.)

[8] Hay que señalar también que la misma raíz se halla en las palabras Islam y moslim (musulmán); la «sumisión a la voluntad divina (éste es el sentido de la palabra Islam) es la condición necesaria de la paz»; la idea que aquí se expresa ha de relacionarse con la del Dharma hindú.

 [9] Epístola a los Hebreos, 7,1-3.

 [10] Ibidem. 7, 7.

 [11] Génesis, 14, 22.

 [12] El número de cada uno de estos nombres es 197.

 [13] Esta es la justificación de la identidad completa que indicábamos anteriormente; pero convendría observar que la participación en la tradición puede no ser cuanto menos consciente; en este caso, no es menos real como medio de transmisión de «influencias espirituales», pero no implica la adhesión efectiva a un rango cualquiera de la jerarquía iniciática.

 [14] Se puede decir también, según lo que precede, que esta superioridad corresponde a la de la Nueva Alianza sobre la Antigua Ley (Epístola a los Hebreos, 7, 22). Habría lugar a explicar por qué motivo Cristo nació en la tribu real de Judá y no en la tribu sacerdotal de Leví (véase Ibídem, 7, 11-17); pero estas consideraciones nos llevarían demasiado lejos. La organización de las doce tribus descendiendo de los doce hijos de Jacob, se une naturalmente a la construcción duodenaria de los centros espirituales.

 [15] Epístola a los Hebreos, 7, 9.

 [16] Ibidem , 7, 8.

 [17] En la Pistis Sophia de los gnósticos alejandrinos, Melquisedec es calificado de «Gran Receptor de la Luz Eterna»; esto reconoce la función de Manú, que recibió en efecto la Luz inteligible por un rayo emanado directamente del Principio para reflejarla en el mundo que es su reino; y por otra parte es porque a Manú se le llama «hijo del Sol».

 [18] Existen aún otras tradiciones relativas a Melki-Tsedeq; según una de ellas, éste habría sido consagrado en el Paraíso terrenal por el ángel Mikael, a la edad de cincuenta y dos años. Este número simbólico del 52 juega un papel importante en la tradición hindú, en la que está considerado como el número total de los sentidos incluidos en el Vêda; se dice incluso que a este sentido corresponden otras tantas pronunciaciones diferentes del monosílabo Om.

 [19] Este nombre, o más bien este título, de Dharma-Râja se aplica, especialmente, en el Mahâbhârata a Yudhishthira; pero anteriormente lo ha sido a Yama «el Juez de los Muertos», cuya estrecha relación con Manú hemos indicado anteriormente.

 [20] En la iconografía cristiana el ángel Mikael figura con estos dos atributos en las representaciones del «Juicio Final».

 [21] Igualmente, para los antiguos egipcios, o Maât, era al mismo tiempo la «Justicia» y la «Verdad». Se la ve simbolizada en uno de los platillos de la balanza del Juicio, mientras que en la otra es un vaso, jeroglífico del corazón. En hebreo, hoq significa «decreto» (Salmos, II, 7).

 [22] Esta palabra Haq tiene como valor numérico 108, que es uno de los números cíclicos fundamentales. En la India, el rosario de Shiva está compuesto por 108 cuentas; y el significado primero del rosario simboliza la «cadena de los mundos», es decir, el encadenamiento causal de los ciclos o de los estados de existencia.

[23] Este significado podría resumirse en esta fórmula: «la fuerza al servicio del derecho», si los modernos no hubiesen abusado demasiado de esto, tomándolo en un sentido externo.

 [24] Véase L'Ésotérisme de Dante, ed. 1957, p. 58. (La edición 1ª dice página 75. N. del T.)

 [25] La palabra Khan, título dado a los jefes por los pueblos de Asia Central, se relaciona quizá con la misma raíz.

 [26] Tsedeq es también el nombre del planeta Júpiter, cuyo ángel es llamado Tsadquiel-Melek; la semejanza con el nombre de Melki-Tsedeq (al que sólo se le añade El, como nombre divino que forma la terminación común de todos los nombres angélicos) es aquí demasiado evidente, por lo que no ha lugar de insistir en ello. En la India, el mismo planeta lleva el nombre de Brihaspati, que igualmente es el Pontífice Celeste. Otro sinónimo de Malkuth es Sabbath, del cual el sentido de descanso se refiere visiblemente a la idea de «Paz», tanto más cuanto esta noción expresa, como se ha visto anteriormente, el aspecto externo de la Shekinah, por lo cual se comunica con el "mundo inferior".

 [27] P. Vulliaud, La Kabbale juive,  tomo I, p. 509.

 [28] Entre los Samaritanos, es el monte Garízim el que juega el mismo papel y el que recibe las mismas denominaciones: es «la Montaña Bendita», «la Colina Eterna», «el Monte de la Herencia», «la Casa de Dios», y el Tabernáculo de sus Ángeles, la morada de la Shekinah; incluso se le identifica con la «Montaña Primordial» (Har Qadim), donde estuvo el Edén, y que no fue sumergido por las aguas del diluvio.

 [29] P. Vulliaud, La Kabbale juive, t. 1, p. 509.

 [30] L'Ésotérisme de Dante, ed. 1957, p. 64. (La edición 1ª dice página 84. N. del T.)

 [31] La Kabbale juive, tomo II, p. 116.

 [32] Un Kalpa comprende catorce Manvantaras; Vaivaswata, el actual Manú, es el séptimo de este Kalpa, llamado Shrî-Shwêta-Varâha-Kalpa o «Era del Jabalí blanco»; otra observación curiosa es ésta; los Judíos dan a Roma el apelativo de Edom; ahora bien, la tradición habla también de siete reyes de Roma y el segundo de estos reyes, Numa, que está considerado como el legislador de la ciudad, lleva un nombre que es el giro silábico exacto del de Manú, y que puede al mismo tiempo estar relacionado con la palabra griega nomos, «ley». Hay por consiguiente razón para pensar que estos siete reyes de Roma no son otra cosa que, desde cierto punto de vista, una representación particular de los siete Manús de una civilización determinada, del mismo modo que los siete sabios de Grecia son por otro lado, en similares condiciones, una representación de los siete Rishis, en la que se sintetiza la sabiduría del ciclo inmediatamente anterior al nuestro.

 

        

 

 

Página Principal

Artículos  Álbum  Links   Escríbenos

 

Cualquier duda, comentario, sugerencia o aportación puedes escribir y enviarnos un E-Mail

Any doubt, suggestion, commentary or contribution  you can write and send us an E-Mail

Qualquer dúvida, sugestão, comentário ou contribuição escreva, envie-nos um E-Mail

Merci de nous écrire ou envoyer un E-Mail en cas de doute ou avec ton commentaire, suggestion ou contribution.
© Copyright 2002 Maestre

Revisado: Saturday, 21 de September de 2002 .