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Todo Lo
Que Necesitas
Es Amor
Paul y Linda
McCartney

Entrevista a Paul McCartney,
una exclusiva
de PETA.
Luego de la muerte de su esposa el 17 de abril de 1998, Paul
McCartney rechazó solicitudes de reportajes enviadas por Larry King, Barbara
Walters y otros célebres periodistas. Sin embargo, poco después del servicio en
memoria de Linda en Londres, Paul llamó a PETA y dijo que le gustaría dar su
primer reportaje exclusivo a la revista Animal Times, publicada por PETA.
Su idea no era hablar de “la vida sin Linda”, sino concentrarse en los animales,
porque eso es lo que Linda hubiese querido. Además, Paul quería que todos los
amantes de los animales se quedaran tranquilos: él continuará el trabajo de
Linda.
PETA:
Linda fue una gran activista y amante de los animales. ¿Qué más te gustaría que
la gente supiera de ella?
Paul McCartney:
Todos se sentían cómodos con Linda, y eso se debía a su bondad. Simplemente,
¡enviaba unas vibraciones buenísimas y era muy cómica! A mí me preocupaba que,
como Linda era una persona tan privada, la gente no iba a entenderla. Pero a
juzgar por las cajas y cajas de cartas que recibí, ahora sé que la entendían.
¡La amaban! A ella no le gustaba hacer nada a menos que tuviera algún
significado. Empezó su línea de comida vegetariana cuando se dio cuenta de que
podría salvar animales. Es por eso que a los dos nos gustaba tanto lo que
ustedes hacen. Me encanta todo lo que hacen, especialmente el título. Personas
por la Ética en el Trato de los Animales. No me explico cómo alguien pudiese
tener un problema con eso.
Podría pasarme horas y horas hablando de Linda. Estoy de luto, pero a mis hijos
les digo que “tenemos que ver las bendiciones y reemplazar estas memorias
tristes con memorias buenas”. Creo que la mejor idea de todas –hacerse
vegetariano– está frente a nuestras narices. Y si todo esto que creemos es
cierto, entonces creo que es hermoso el lugar donde se encontraba Linda al final
del siglo. Es algo muy hermoso que ella lo haya hecho todo: nos mostró el camino
y ahora estamos listos. Es algo típico de Linda: ella nos preparó todo. Y
nosotros vamos a mantener en funcionamiento todas sus campañas, todo el buen
trabajo que hizo. Haremos los libros de cocina, haremos la comida vegetariana,
haremos las campañas. Haremos que esta antorcha siga encendida.
PETA:
Después de la muerte de Linda, sugeriste que la gente podría honrarla haciéndose
vegetariana.
PM: Sugerí
que la gente donara a una organización de lucha contra el cáncer, a alguna
organización que luche por los animales, o el mejor de los tributos: hacerse
vegetariano. Desafortunadamente, fueron sugerencias que, en cierta medida,
eran demasiado generales. Sé que PETA ha hecho un buen trabajo señalando a las
caridades que no experimentan con animales, y quiero ser bien claro al respecto:
estoy completamente en contra de los experimentos con animales. La noche del
servicio en memoria de Linda vi un programa en televisión. Mostraba a perros y
gatos arrastrándose, porque les habían quitado las columnas vertebrales. El
comentarista decía que “Estos animales son cuadrúpedos y nosotros somos
bípedos, así que no vamos a aprender nada de ellos porque somos tan diferentes”.
Era horripilante. No tiene ningún sentido. Los argumentos médicos no son
sólidos.
Incluso si lo fueran no creo que deberíamos matar a otras especies. Nos creemos
mucho mejores; no estoy seguro de que lo seamos. Yo le digo a la gente que
“Hemos sometido a cada animal sobre la faz de la Tierra, así que somos los
claros ganadores de cualquier batalla que haya entre las especies. ¿No podríamos
ser más generosos? Realmente creo que es hora de que seamos buenos. No hay
necesidad de seguir pegándoles. Creo que debemos demostrar que somos bondadosos.
PETA:
Siempre te han preocupado los animales, ¿verdad? ¿Cuándo fue que tú y Linda
descubrieron que compartían esta pasión por hacer una diferencia?
PM:
Sí, mi conciencia por los animales se remonta a mucho tiempo. Cuando crecí en
Liverpool teníamos el servicio nacional, así que llegó un momento en el que
tenía que ir al ejército. Y no me gustaba para nada. Sabía que estos “machos”
iban a regresar y decirnos que el ejército “nos iba a hacer hombres”. Pero yo
seguía pensando “No puedo matar a nadie”. Me di cuenta que tenía que
aprender a matar. Hasta solía ir al bosque a matar ranas; Linda se horrorizaba
con esta historia. Pero me di cuenta de que, si no podía matar a una rana, ¿cómo
iba poder matar a un hombre de un bayonetazo? Cuando me di cuenta de que estaba
maltratando a los animales, de golpe me pregunté “¿Qué estoy haciendo?”
Fue un momento clave en mi vida. Y un día, en el bosque, tomé una decisión: con
o sin Servicio Nacional, voy a parar con esto. Vi lo lunático que era, y le pedí
disculpas a todas las ranas.
Más tarde, cuando estaba con los Beatles, tenía una hermosa perra llamada
Martha. Escribí una canción para ella, “Martha My Dear”. A John Lennon le
divertía bastante ver el cambio que había en mí cuando estaba con mi perra y
ella se me subía por todos lados.
La verdad es que siempre amé a los animales, pero me daba miedo amarlos
demasiado. Yo era como los hijos del granjero, que conocieron a la vaca Daisy y,
un día, el granjero dice “Bueno, la vaca tiene que irse al mercado”. Los
niños se ponen a llorar, pero se les dice que “Tenemos que hacerlo. Así es la
vida”. Me da mucha pena por ellos y por los granjeros, porque niegan lo que
verdaderamente está pasando. Creo que Linda me liberó. Nos liberamos mutuamente.
A través de los años me di el lujo de que Linda tomara el papel principal en
nuestro trabajo de ayuda a los animales. Pero siempre trabajamos juntos. Los dos
estábamos comprometidos 100 por ciento.
PETA:
Y criaron a sus hijos para que entendiesen que los animales tienen sentimientos.
PM:
No los forzamos. Simplemente, les dimos una educación. Les señalamos por qué
paramos de comer carne. Dijimos: “Es una verdadera gallina con una cara y un
corazón”. Heather tenia seis años y estaba acostumbrada a comer carne, pero Mary
era muy chica y el cambio fue fácil. Stella y James nacieron para ser
vegetarianos. Son chicos compasivos a quienes les importa la vida, y ahora son
todos vegetarianos. James es vegano. Una vez, Stella vino a casa y dijo: “Hoy
en la escuela hubo una discusión acerca de las granjas industriales. Realmente,
¡mi conciencia estaba tranquila!” Linda y yo nos miramos y dijimos, “Que
cosa tan hermosa para darle a tus hijos: ¡una conciencia tranquila!” Me
acuerdo de eso como si hubiese sucedido ayer.
PETA:
Tú has hablado sobre el día en que viste unos corderos saltando en un campo y te
diste cuenta que ya no te los podías comer. ¿Ése fue el momento decisivo de tu
transformación?

PM: Fue uno
de ellos. Otro tuvo lugar a principios de nuestra relación, cuando estaba
pescando y agarré uno. Cuando lo estaba sacando del agua me di cuenta que lo
estaba matando, y pensé: “Estoy tomando esta vida, y no quiero hacerlo”.
Así que lo tiramos de vuelta al agua. Ése fue el final del pescado. Todavía
seguimos comiendo caviar por un tiempo, porque pensamos que nadie era lastimado;
creíamos que alguien “ordeñaba” al pez por sus huevos. Después
descubrimos que a la mamá esturión se la abre con un cuchillo de arriba a abajo
y los huevos se caen. Eso paró el caviar.
Otro momento decisivo tuvo lugar cuando manejábamos detrás de un camión lleno de
pollitos… cinco o seis hileras de pollitos con las plumas saliendo del camión.
Pensamos que eran muy lindos y Linda sacó algunas fotos. Después, el camión
dobló y se metió en una gran fábrica llamada Super Chick (Super Pollo) y
súbitamente nos dimos cuenta de lo que iba a pasar. Eso realmente nos tocó el
corazón.
Curiosamente, hace cuatro meses estábamos manejando de regreso de Londres y
llegamos a un lugar donde sabíamos que había un matadero. Había un camión con
cuatro hileras de ovejas. Sabíamos exactamente a dónde iban: sabíamos lo que iba
a pasar. Y nos rompió el corazón, especialmente por todo lo que le estaba
pasando a Linda. Sabíamos que esas ovejas no iban a ver la luz de la mañana.
Derramamos algunas lágrimas y seguimos manejando. Yo dije “Está bien,
querida, debemos tratar de que esto no nos afecte demasiado. Simplemente
seguiremos haciendo nuestro trabajo. Es lo único que podemos hacer”.
PETA:
O sea que el compromiso de ambos se solidificó a través
de los años.
PM:
Exacto. No me arrepiento de nada. No extraño en absoluto ningún plato con carne.
Sí extraño el olor a tocino, pero no lo tocaría porque sé de dónde viene. Cuando
veo un tocino, veo un cerdo, veo un pequeño amigo, y es por eso que no lo puedo
comer. Así de simple. Pero sí puedo comer el tocino vegetariano de Linda. Toda
su comida era buenísima. Una vez, Steve Martin estuvo en casa para una
barbacoa. Yo estaba cocinando en la parrilla y él dijo “Oh, no… no puedo
comer nada de eso”. Le pregunté por qué y dijo, “Perdóname, soy
vegetariano”. Yo le dije “¿No sabías que nosotros también? Todo lo que
ves en la parrilla es vegetariano!” Él dijo “Ahhhh…”, se comió tres
hamburguesas vegetarianas y nos preguntó dónde podía comprarlas.
Creo que, en el futuro, hasta McDonald’s será vegetariano, porque
sé que será más económico para ellos. No tendrán que pagarles a todos esos
granjeros para que críen a estos animales y los transporten al matadero. ¡Será
un momento feliz!
PETA:
Será bueno también para nuestra salud y para el planeta.
PM:
Si alguien quiere salvar al planeta, lo único que tiene que hacer es dejar de
comer carne. Ésa es la cosa más importante que puedes hacer. Cuando lo
piensas, es asombroso. El vegetarianismo se ocupa de muchas cosas a la vez:
ecología, hambre, crueldad. Y es algo espiritual para uno
mismo. ¡Hagámoslo! Linda tenía razón: el hacerse vegetariano es la mejor idea
para el nuevo siglo.
PETA:
¿Qué le dirías a la gente compasiva que sigue tu ejemplo
y el de Linda?
PM:
A veces parece una lucha larga y dura. Puedo entender cómo cualquier persona que
tenga un corazón y un cerebro puede estar abrumada por la desesperación. Creo
que todos nos decimos “¿Cómo me metí en esto? ¡Yo no quería saberlo!”
Pero la lamparita se encendió en nuestras cabezas y no la podemos apagar. Es
claro que estamos en el camino correcto. Creo que lo que debemos hacer es
respirar hondo y contar nuestras bendiciones. Encontrar una bendición que nos
levante el espíritu. Están ahí. Ahora más que nunca. Miles de millones de
animales son exterminados irreflexivamente cada año. Un pensamiento
desesperado. Pero debemos dejarlo a un lado, porque ahora hay
más vegetarianos que nunca; hay sociedades como PETA a las que te puedes unir;
existen personas que piensan como tú y con las que puedes hablar. Estos son
tiempos de mucha esperanza.
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