EL
ETERNO
PRINCIPIO
SIN
FIN...
El Sendero del Discípulo. Capítulo 8.
A donde tu vayas... yo iré...
la tierra que tu escojas... yo la labraré...
las semillas que tu siembres... yo las fecundaré...
y los frutos de tu cosecha... yo los repartiré.
He de decirte, que
las luces que tu enciendas... yo las esparciré...
todos tus grandes anhelos... yo los plasmaré...
aquello que tu susurres... yo lo proclamaré...
y por cada paso que des... yo un camino trazaré.

Porque.
Yo Soy el punto denso, que sabe, que en círculo se
convertirá.. y soy el círculo, que sabe, que en punto denso evolucionará
Yo Soy el silencio, que sabe, que en Verbo Divino se transformará... y soy
el Verbo Divino, que sabe, que en el silencio culminará.
Yo Soy el amanecer, que sabe, que el crepúsculo llegará... y soy el
crepúsculo, que sabe, que al amanecer resplandecerá.
Yo Soy la serpiente, que sabe, que como águila volará... y soy el águila,
que sabe, que en sabia serpiente retornará.
Yo Soy la vida, que sabe, que hacia la muerte caminará... y soy la muerte,
que sabe, que en vida eterna renacerá.
Yo Soy el principio, que sabe, que el final le llegará... y soy el final,
que sabe, que hacia el principio retornará.
Yo Soy la Voz del interno, que sabe, que el camino del
discípulo está marcado por el eterno principio sin fin y es por eso que hoy
te digo que:
Llega un momento en la vida del discípulo en que el vuelo se hace
indispensable, en que no es posible seguir apegado al nido; llega un momento
en que ese lugar seguro en el que lo cobijó durante su infancia se convierte
de pronto en una carga. Si el águila quiere volar, debe abandonar el nido,
si la rosa quiere ser inmortal debe marchitarse en el camino. Un ave no cae
porque pertenece al aire, un espíritu no puede caer porque pertenece al
mundo de las esencias.
Si alguna vez desean incursionar en el mundo espiritual, tienen que dejar a
su seguridad, deben soltar las sillas y lanzarse hacia la inmensidad del
espacio.
El hombre que vive su vida sin aspiraciones, sin voluntad, es un bello
durmiente que desperdicia su tiempo acallando la voz del espíritu, que,
desde muy dentro, vive horas de angustia y agonía. La paz espiritual interna
se traduce en infatigable actividad externa; el espíritu trabaja desde
adentro sin ansiedad, sin dolor, sin impaciencia, sabiendo que cada acción
que toma es un paso que da para acercarse a la meta que viene visualizando.
Ha llegada el momento de mirar hacia adentro y vencer los temores; ha
llegado el momento de regar con amor esos corazones resecos en donde antaño
florecieran las más bellas creaciones de Dios, pero que el miedo, 1a
desconfianza, las plagas de la incomprensión, el frío invierno de la
indiferencia, trocaron los fértiles campos en áridas tierras.
Ha llegado el momento de emprender el vuelo, ha llegado el tiempo de dejar
atrás ese lugar seguro que te cobijó durante tanto tiempo; hoy se requiere,
que descubras la grandeza de Dios dentro de ti, que tus palabras y acciones
sirvan para conducir a otros a tener una vida armoniosa y plena.
Hoy es preciso recordarte, que en algún momento de tu existencia te
prometiste a ti mismo abrazar el camino del conocimiento iniciático y
decidiste tomar tu alforja, llena, únicamente, con las bendiciones del
cielo, portar tus sandalias cuya única protección era la que la voluntad
espiritual podía ofrecerte y vestir una delgada túnica tejida con cada uno
de los sentimientos más puros que tu corazón podía albergar, para lanzarte a
escalar las más elevadas cumbres de la realización humana. Alforja,
sandalias y túnica, es lo único que llevas en tu camino, pero, qué otra cosa
podrías necesitar, qué otro don del cielo podrías esperar para continuar por
el camino de retorno a la casa del Padre?

Hoy te decimos, que por más obscuras que fueran las sombras, por más helada
que sintieras tu soledad, por más turbulentas que se vieran las aguas en las
que habrás de navegar, no permitas que la desolación y la tristeza te
separen de la ruta gloriosa que has decidido emprender, la meta está próxima
y, con ella, se abrirá todo un cielo de realizaciones Cuando las fuerzas te
falten, tendrás la voluntad y cuando la voluntad se debilite, tendrás el
amor infinito que el Padre te brinda.
Que esté tu cara sonriente por más nublado que se encuentre el cielo, porque
por encima de todas las nubes de las más poderosas tormentas, brilla
eternamente el sol de la esperanza y, si el cuerpo sufre, que el corazón
agradezca; si la situación se torna obscura y confusa, que la serena paz
interior ilumine con claridad propia la senda que habrás de tomar; que
cuando todos tiemblen, permanezcas firme como la roca; que cuando la
tempestad azote, seas como el roble que se mantiene firme protegiendo a las
criaturas que bajo sus hojas buscan protección porque después de la tormenta
brilla un arco iris y el sol se asoma por entre las nubes.
Camina con pasos firmes siguiendo la luz que tu Maestro interno te envía, y
con esa confianza esa alegría ese deseo de servir, esa fe inquebrantable que
te permitirá saber que eres un dócil discípulo portador de la luz espiritual
y, si el mundo apagara tu antorcha enciende una hoguera, y si el mundo
apagara tu antorcha tu hoguera enciende con nosotros el fuego sagrado del
espíritu.

Levanta tu frente en alto - y que la fuerza del "AMOR", la fuerza de la
"VOLUNTAD" y ese deseo de servir a la humanidad te impulsen tan lejos, que
sólo sea posible ver la estela que ha dejado tu paso luminoso a través de
este valle de sombras.
Déjate llevar como el ave que extiende sus alas majestuosas sabiendo que la
brisa del norte te conducirá de nuevo a tu hogar y, descansa tranquilo con
la convicción de que el amor del Padre y su protección viajarán eternamente
contigo, porque más allá de las nubes grises, de los truenos y relámpagos,
se encuentra la gloria de un SOL que irradia una vida nueva; más allá de esa
atmósfera que asfixia y que te impide actuar libremente, se encuentran las
altas cumbres espirituales desde donde se ve al mundo en sus cuatro
rincones.

¿Qué importan unos minutos de crisis, si con ellos se ganan la gloria
eterna?,
¿Qué importan un par de caídas, si con eso aprenden a andar en el sendero de
la felicidad? Recuerda que antes de un verdadero crecimiento espiritual,
siempre aparece una crisis. Dejen pues, que sean sus acciones y no sus
palabras las que hablen por ustedes, agigántense en las dificultades
sabiendo que nunca estarán solos.
YO SOY la voz de tu interno y mis palabras son para tu corazón, porque lo
conozco y vibro con cada nota que emanas y siento cada palabra que dices
desde antes de ser pronunciada; si hoy cargas una cruz, mañana cargarás
flores; si hoy sientes el peso de todo un pasado, mañana habrás de brillar
como las estrellas que hoy guían tus pasos. Descansa con la convicción de
que el Padre entiende perfectamente las turbulencias de la vida humana, y
nunca cierres tus ojos en las noches sin tener tu corazón en paz.
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